jueves, 28 de mayo de 2009

El ruido


Despreciamos el ruido porque consideramos que entorpece nuestra labor, nuestra rutina. Nos violenta, y a veces hasta golpea. Por eso preferimos bajar el volumen del televisor, cerrar las ventanas, o taparnos los oídos.

Pero hay algo mas: nos da miedo escucharnos, ver proyectados en otros, nuestros defectos, nuestras carencias y frustraciones. Nuestros miedos. Por eso gritamos: "No son horas", y colocamos aislantes; antes eso que reconocer lo evidente.
Optamos por el silencio, porque callados, o haciendo callar al resto, no nos exponemos, ni nos delatamos.

Hay mas de nosotros, de nuestra personalidad, en el ruido que provocamos, que en lo que escribimos o decimos.

Mi vecino, por ejemplo. Todas las noches escucha la radio hasta bien entrada la mañana. Esta enganchado a un programa donde la gente llama y cuenta sus problemas. Jamas he cruzado ninguna palabra con el, pero le conozco a estas alturas lo suficiente para emitir un juicio sobre su persona: le da miedo dormir solo, por eso escucha la radio hasta que se hace de día, porque de día no hay monstruos en los armarios, ni sombras que acechen tras la puerta. Ni mujeres difuntas que se aparezcan en mitad del pasillo, o que falten.

Yo, cada vez que comienza el programa procuro escucharlo a través de el, pero solo uno rato. Después me cambio de habitación, y bajo el volumen de sus miedos, que son, en realidad, los mios.
Hubo un tiempo de mi vida, que me aterraba dormir solo. Sin ti a mi lado.

No me gusta acordarme de ello.

Aunque tengo otra vecina, por otro lado, que lejos de escuchar historias, lo que hace es improvisarlas para su hijo pequeño. Todas las noches le cuenta un cuento. Se los inventa sobre la marcha: a veces le habla de príncipes y princesas, lo típico vaya, y otras, en cambio, le describe la vida del pez Ruano; que es un pez, "que un día se convirtió en humano".

- ¿Y que paso con sus peces amigos, se los comió, mami?
- El pez Ruano al convertirse en humano, lo que hizo fue estudiar mucho para llegar a ser presidente del Gobierno y cambiar las leyes de pesca, para así poder ayudar a sus amigos peces...

No sabia yo que Zapatero tuviese branquias.

Todas las noches, ya digo, ella improvisa una historia mas o menos verosímil, de la que el niño extrae una moraleja. En este caso, "estudiar mucho sirve para ayudar a la gente que lo necesita".
Sin embargo antes de que eso suceda, antes si quiera de que el hijo saque algún tipo de conclusión mas o menos cierta, enciendo el microondas, y caliento algo, lo que sea.

Hacer ruido es también una forma de silenciar aquello que no quieres oír.

Y es que a mi nunca me contaron cuentos, joder.






Imagen sacada de http://www.stacey.peak-media.co.uk

2 comentarios:

yo misma dijo...

siempre que se aprenda algo, x q no? me enantan los cuentos!!!a mi m gustan los sonidos, no los ruido: hablar,escuchar, no gritar e insultar.
bsssssss

R. dijo...

de todo se aprende, de todo: sonidos, ruidos, susurros, gritos...



besotes