lunes, 6 de abril de 2009

A ti, soplapollas

Por alusiones:

A ti, sí, a ti que lees esto. A ti, que investigas sobre mí, sobre mi pasado. A ti, que te la pone dura descubrir que fui drogadicto y alcohólico, y que vivía (sic) con una mujer en casa, a ti que le vas con el cuento a una anciana de 90 y pico años, justo cuando se le ha muerto el marido y un hijo, para ¿dejarme en evidencia, avergonzarme, a mí, a mi familia? para ¿terminar de rematarla y rapiñar la herencia? A ti, soplapollas. Sólo cinco matizaciones:

Uno. Firmo mis post con nombre y apellido, y a cara descubierta. Vergüenza ninguna.

Dos. Fumé porros, y me comí unas cuantas setas. Probé la coca-una vez-, y conocí a unos cuántos toxicómanos (algunos de traje y corbata), que se murieron por el camino. Aprendí, después, que la vida es la peor de las drogas, y que en el mundo hay más traficantes que consumidores. No llegué a drogadicto, como Baudelaire, Shakespeare, Poe, Morrison o Coltrane. Una lástima, viendo el legado de sus obras. Siento, no obstante, no haber cubierto tus expectativas.

Tres. Me gusta el bourbon solo, con dos hielos, en vaso bajo, y en buena compañía. Contigo, jamás, me tomaría una copa. Tu inteligencia es de garrafón.
También me gusta irme de cañas, y de tapas. Así que además de alcohólico, tengo colesterol. Apúntatelo en la lista.

Cuatro. No vivo con mujeres en casa, vivía con mi compañera de piso y su novio. Sí que me he subido a tías al piso (nota para mamá y papá), no muchas, pero tampoco pocas. Lo mismo, lo que pasa aquí, es que a ti te encantaría enseñarle tu pisito de casado a las compañeras de trabajo, o subirte, directamente, alguna muchacha de buen ver, de esas que anidan en las barras, cuando tu mujer no está. Pero ah, te casaste, la cagaste. Además, no creo que a tu niño/a le hiciera mucha gracia descubrir con los años que su padre fue un cabrón. Te toca matarte a pajas, amigo.

Cinco. Sinceramente, prefiero ser drogadicto, alcohólico, putero, vicioso, vividor, chapero, rojo, traficante y hasta diputado del Congreso de los Diputados, a mezquino o ruín. Y aquí ya me pongo serio: Hay que ser muy hijo de puta, para hacer lo que has hecho. Contarle a una señora de más de 90 años, que apenas come ya, y a la que, repito, se le acaba de morir el marido y uno de sus hijos, todo esto. Ella no puede comprobarlo. No entiende de nuevas tecnologías, ni sabe lo que es un Blog.
Aunque sí conoce, me consta, lo que es un/a canalla y un/a malnacido/a.
Aprovecharse así de alguien, para malmeter, haciendo uso de su ignorancia, te delata como lo que eres.
Si querías que ella cambiase su testamento, había otras formas.
Otra vez, te informas mejor.

Propicios días.

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