martes, 21 de abril de 2009

Salto al vacío



Es mentira que nuestros actos sean solamente nuestros, que el peso de nuestras acciones recaiga únicamente sobre nuestros hombros. No. Todo lo que hacemos salpica a los demás, les embadurna, les llena de mierda. Nos guste o no. Como en un juego de espejos, cada fallo propio se proyecta en el resto. Se multiplica, hasta cubrir todos los ángulos. Entonces descubres que el cabrón de Ortega tenía razón: no se puede prescindir de las circunstancias. Yo soy yo, y los que me rodean.

Nuestros errores son también, en usufructo, las pifias de otros. Por habernos conocido, por haber confiado en nosotros, por haber pensado que esta vez sí sería diferente.
Estoy harto de defraudar a la gente. Estoy harto de que cada vez que me hundo, otros se hundan conmigo.
Me gustaría saltar al vacío solo. 75 kilos es ya suficiente carga.

2 comentarios:

Shigella dijo...

Te comprendo más de lo que me gustaría...

R. dijo...

vaya, lo siento. sí, la verdad que es una putada saltar al vacío, acompañado.

besos con colchoneta para amortiguar la cosa