sábado, 11 de abril de 2009

Psicoanálisis


No soy el novio perfecto, ni un gran amante. Me pierdo siempre caminando, no sé, de hecho, hacia adónde voy, pero tampoco dónde me hallo. Vivir me mata, pero yo sigo erre que erre. Unos me llaman drogadicto, y alcohólico, y otros, simplemente, bohemio. A veces amanezco y lo veo todo negro, y otras, de noche, me aclaro. Soy un manojo de manías. Un segundero de obsesiones. Una detrás de otra. La primera: nunca estoy a gusto con lo que tengo. La penúltima: cuando ya no lo tengo, me arrepiento. No me gusta dormir con nadie, aunque sí que me abracen por las noches. Soy un ser contradictorio, caprichoso, indolente, perfeccionista. Un coñazo. Si por mí fuera, quemaría todo lo que escribo, pero estoy en contra de la tala de árboles, y de que se arrojen gases al cielo.

La poesía, eso sí, me la pone dura, como el cemento, como una despedida antes de tiempo; pero más hablar sobre sus tetas. Y decir, "te echo de menos cuando me pajeo". Soy un vicioso, lo reconozco. A veces me quitaría de en medio, y otras, volvería a nacer. Hablo rápido y no vocalizo, odio la sociedad en la que vivo, en la que me muevo, si de mí dependiese, me pondría un taparrabos, y viviría el resto de mis días así, como mis ancestros, una mezcolanza de gallegos, vascos, cubanos, y la de dios es cristo. Aunque no soporto, por otra parte, los nacionalismos. Me cago en ¡España!, en Euskal Herria, y en Catalunya. Me gusta la libertad, en toda su extensión, si quieres, cántame un pasodoble, fálame en galego, dime kaixo o bona tarda, pero no me impongas, que me cabreo. Yo me considero ciudadano del mundo; no creo en naciones, sino en personas. Soy ideológicamente incorrecto, no soy tirio ni troyano, ni del PP, ni del PSOE. Odio el bipartidismo, casi tanto como madrugar.

No me quiero, y me quiero demasiado. Soy un insomne perdido, un gato en celo. Si te acercas mucho, araño, si te acercas más, ronroneo. No me gustan los toros, ni los malos tratos a personas. Tampoco que intenten cambiarme, si no te gusta lo que ves: aire. Soy un tipo raro, de extremos, te amo y te odio, y hasta me encantas, y te detesto. Un día quiero cambiar el mundo, y otro, no salir de la cama. De color, soy más del negro, que del gris o el blanco. A veces, no en vano, me siento un fracasado, un perdedor, un paria, y otras, no obstante, no hay quien me pare. Me gusta cantar en la ducha, y gastar todo el jabón. Soy así de cabrón. También idealista y gilipollas. Ejerzo de periodista, pero no tengo objetividad ninguna: me rebelo ante las injusticias, y me posiciono siempre del lado de los vencidos. Soy impuntual por convicción. Lloro cuando me emborracho a solas, y maldigo a los conductores que se saltan los pasos de peatones, los atropellaría uno por uno. No soporto Madrid de día, pero de noche, mataría por ella.

Muchas veces desearía irme, dejarlo todo, mandar esta vida de mierda al carajo, y dedicarme únicamente a plantar tomates en una huerta, pero me faltan agallas, o cojones. Soy un gallito sin cresta ni corral. Un superhéroe sin capa, pero con los gayumbos por dentro. Me hincho tan rápido como me desinflo, no sé qué quiero, ni tampoco qué busco. Me duele hacer daño a la gente que me importa, pero ya me he cansado de dar explicaciones, de intentar explicar cómo soy, cuando ni yo mismo lo sé. Lo que sí sé es que cocinar me relaja, aunque queme la cocina, y el arroz se me pase de listo, y los huevos fritos se me tiren al cuello. Como mis ex. Me puede la melancolía, y la nostalgia. De profesión: mis tristezas. Esto no sé si es bueno o malo, pero resulta que me he enamorado de mi gata. Desde que la conozco, creo en los amores a primera vista, y en la zoofilia...

Y...a todo esto, ¿yo qué cojones hago contándole a usted mi vida?

- Bueno, estamos en una sesión. Yo soy el médico, y usted el paciente. Le había preguntado por ella, la chica de la que me estaba hablando.

- Ah, es verdad, es que a veces pierdo el hilo, y me pongo a divagar, discúlpeme. Soy muy inconstante, ¿no se lo había dicho?




Lámina del test de Rorschach.

4 comentarios:

eme dijo...

JAJAJAJAJAJAJA, está la mar de gracioso; eso sí: "...me he cansado de dar explicaciones, de intentar explicar cómo soy, cuando ni yo mismo lo sé". ¿Estás seguro de que no lo sabes? Prueba a reeler esta entrada,en ella se dan muchas pistas ;)

eme dijo...

Otra cosa (jijiji):
"De color, soy más del negro". ¡Yo también! ¡Del negro de Henry :P!

Niño, tod@s tenemos nuestras cosas insoportables y contradictorias, pero son precisamente ellas las que nos hacen especiales.
¿O acaso no hay gente que se enamora de nosotros por nuestras rarezas de cara B?

Anónimo dijo...

una buena descripcion..pero no se d quien, y el caso es q m suena familiar..bego

Rodrigo Casteleiro dijo...

Leáse que esta entrada está etiquetada como "Historias"...puedo ser yo, o no puedo ser yo. No siempre es oro todo lo que reluce

;)