miércoles, 22 de abril de 2009

Metro sesenta, rubio, tirabuzones, y con algo de sobrepeso


Desde mi ventana puedo ver el cordón policial. Hay al menos una treintena de agentes listos para entrar en la casa en cualquier momento. Van tapados y llevan grandes rifles de asalto. En un tejado paralelo, dos francotiradores, además, escudriñan cada movimiento extraño. Debe tratarse de una redada, o algo muy gordo. Algún grupo mafioso, o un psicokiller al que hayan localizado. Quizás, un terrorista, quien sabe.

El que parece el jefe de la operación hace un gesto coordinado: a la una, a las dos, y a las...Oigo el portazo, la irrupción en el piso, el golpe seco del mazo policial dictando sentencia. Se escuchan varios disparos, y gritos. Sea quien sea, se resiste fuertemente a ser detenido. Los francotiradores toman posición. Esto va a ser una masacre, dios mío.
Al poco llegan refuerzos, dos furgonetas, y tres zetas. Un helicóptero aparece sobre mi cabeza, rompiendo con sus hélices, el cielo aún negro de la mañana. Temo hasta yo mismo ser detenido por curiosear, por relatar la escena.

Los disparos continúan. Oigo un "no me detendréis, perros" y varios "ríndase, está rodeado". Otra unidad entra en el piso, esta vez para lanzar algún tipo de gas lacrimógeno. De inmediato, la ventana del tercero derecha comienza a desprender una humareda inmensa, como si se estuviera quemando dentro un gigantesco asado. Varios policías salen de la casa, antes de ahogarse en su propias lágrimas. Parece que finalmente, han conseguido reducir al tipo, aunque no sin esfuerzo: dos de ellos sangran abundantemente.
Uno de los agentes que sale lleva en la mano un arco y un zurrón con flechas. Debe ser el arma homicida, pienso. Justo detrás, esposado y sujeto entre dos fornidos policías, va el detenido. Metro sesenta, rubio, tirabuzones, y con algo de sobrepeso. No tiene pinta ni de mafioso, ni de asesino en serie, y mucho menos de etarra. Diría, más bien, que es un querubín.

- Señor Cupido, tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra ante un juzgado, o en cualquier procedimiento administrativo...

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Última hora:

La Policía Nacional detiene a Cupido. El famoso querubín está acusado, entre otros delitos, de estafa, malversación de sentimientos públicos, inducción al suicidio y, crímenes de lesa humanidad, por lo que podría ser condenado a una pena de entre 20 y 30 años de cárcel.

El arresto tuvo lugar a las siete en punto de la mañana. A esa hora, varios agentes establecían en la madrileña calle de viriato un cordón policial e irrumpían en el piso del famoso ángel. Fue entonces cuando, según testigos presenciales, se produjo un fuerte tiroteo en el interior de la vivienda. Al parecer, Cupido, que en el momento de la detención estaba durmiendo, opuso una fuerte resistencia, e incluso hirió a dos agentes lanzándoles "varias flechas y dardos", afirman fuentes de la operación.
Tuvo que ser necesaria la intervención de los Geos, que dispararon gases lacrimógenos para conseguir sacarlo, y ya una vez fuera, reducirlo, pasadas las siete y media de la mañana. El revuelo de curiosos era en ese momento incesante.

El arresto de Cupido produjo un gran griterío y asombro. Algunos vecinos que aguardaban la escena desde sus balcones, o en la acera, le increparon a su paso tildándolo de "asesino", "mentiroso", o "traidor".
En las próximas horas, está previsto que el famoso celestino pase a disposición judicial. Aunque Cupido se ha declarado "totalmente incocente" de los cargos que se imputan, el dios del amor podría acabar el resto de sus días en prisión. "Llevábamos años detrás de él, pero siempre se zafaba, ahora por fin pagará sus fechorías", zanjaba el jefe de la operación a la entrada de la comisaría.




Fotografía de EFE

5 comentarios:

NiñoMalkavian dijo...

Al paredón con Cupido xD .

Rodrigo Casteleiro dijo...

Amén!

saludos!

~itziar~ dijo...

Y si no sueltan a Cupido? Y si lo condenan a muerte? Qué sería el mundo sin amor? Porque, el amor (y el odio) son los dos sentimientos mas potentes que hacen que el mund gire...

Pobre cupido, a veces es un cabron, pero...

Rodrigo Casteleiro dijo...

A muerte no, mujer, eso no. Que aquí, aunque les pese a algunos, no existe la pena de muerte. Le caerán 20 años, o ni eso. Una fianza de 9.000 euros como al otro, y a la calle...

Estáte traquila, pero ojo con la gente, que está muy quemada, y lo mismo a la salida le linchan...

A mi Cupido ni fú ni fá, pero si lo inhabilitan para ejercer, mejor. A mí por ejemplo, me estafó

saludos

Anónimo dijo...

como el wall street institute? fuera estafadores! cupidos de calle incluidos!bego