miércoles, 22 de abril de 2009

Lleno de etcéteras



Jamás te recuerdo,
porque nunca te olvido,
tu cuerpo fue la guarida,
favorita de mi cuerpo.
Hay un estela de ausencia,
de coincidencia literaria,
de locas armonias,
de piel azteca.
Y ahora tengo las arterias,
llenas de etcéteras,
y un corazon espartano,
y unas manos,
que creen en los milagros.
Pero son tan perezosos,
son tan impuntuales,
que hermosas tus tristezas,
como las mias fatales.
Y ahora tengo las arterias,
llenas de etcéteras,
y un corazón espartano,
y unas manos,
que creen en los milagros.
Al límite de un temblor,
de conspiración divina,
el rumbo de tus sueños,
coincide con mis pesadillas.

(Bunbury/Vegas)



¿Cómo han podido hacer algo tan bueno?

No hay comentarios: