jueves, 2 de abril de 2009

Esquizofrenia literaria (2)

- Javi, Rodrigo me trata fatal. Ayer sin ir más lejos, me dejó a medias con una. Estábamos en su casa, borrachos, ya sabes, y el muy cabrón escribió que "me había olvidado de comprar los condones".

- ¡Será hijoputa!

-¡Joder con lo fácil que sería haber puesto: "Y ambos echaron el polvo de su vida"! Pues no. Tiene que dejarme con las ganas. Podríamos, incluso, haberlo hecho a pelo. Si total, qué más da, si ella se queda embarazada, se vuelve sobre la página anterior y se borra el polvo. O mejor aún, que tenga el niño, más carga dramática para la novela. ¿No dice él que quiere escribir algo diferente al resto de novelas que ha leído?

- Este es un flipao. Ayer sin ir más lejos, me hizo chantaje, no te lo pierdas.

- ¡Qué me dices!

- Como oyes. Fui a quejarme, faltaría mas, de la vida que tengo en la novela. Es que macho sólo me suceden desgracias, y penurias. Y encima no follo.

- Eso sí que duele.

- Total que le dije que estaba harto de todo, y que tampoco me gustaba en absoluto el comienzo de la novela...

- El de que tu habitación huele a semen y...

- ¡Calla, no repitas esa frase, que me sale urticaria!

- Vale, vale.

- Pues eso, como te decía, me quejé, y le amenacé, además, diciéndole que si no cambiaba el principio de mi historia, me iba de la novela y le contaba todos los detalles a otro.

- ¿Y qué te dijo él?

- Se acojonó, claro. Pero el muy dictador, se sacó de la manga otro comienzo, que me impuso sí o sí. Me dijo que si no lo aceptaba, subcontrataría a otro personaje principal, y se encargaría, personalmente, de que ¡yo no tuviese trabajo en la vida!

- ¡Será negrero y mafioso!

- Total, que tuve que tragar, qué remedio. Estaba contra las cuerdas.

- Deberíamos hacer algo, no sé, declararnos en huelga indefinida hasta que se mejoren nuestras condiciones literarias. Revindicar nuestros derechos como personajes.

- Tienes toda la razón, deberíamos joderl...¡mierda, mierda, mierda, está abriendo el documento, joder, nos va a pillar fuera de capítulo, corre, corre!

- ¡No me da tiempo a llegar hasta el mío, no me da tiempo!

- ¡Corre, corre, por lo que más quieras, que este nos borra...!

...........

Qué raro, juraría que Alberto no aparecía hasta el capítulo diez. Y me lo encuentro aquí, en el cinco, de charleta con Javier. Pero si aún no se conocían. Hum, todo esto es muy extraño. Bueno, en fin, qué más da. Más carga dramática.

...........

- Ufff, tío, se me han puesto los huevos de corbata.

- Nos hemos librado por poco. Este Rodrigo es más tonto de lo que creía.

- Ja,ja,ja. Sí. ¿Oye, tu tienes condones, no?

- Sí, sí, a mí sí que me ha dejado una caja de doce en la mesilla. Pero ya ves tú para qué me sirven.

...........

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