martes, 7 de abril de 2009

Calientaperros

Busco a mi gata pero no la encuentro por ningún rincón de la casa. Reviso sus lugares favoritos: el sofá, mi cama, la silla donde escribo. Nada. No hay ni rastro de Janis. Quizás haya podido quedarse encerrada en algún cuarto. Es muy dada a ello. Entra sigilosa tras tus pasos, a oscuras, y cuando cierras la puerta no te das cuenta de que está dentro. No maulla, no araña la puerta, no emite ningún gruñido.

Abro preocupado todas las habitaciones, pero no consigo dar con ella. Dónde se habrá metido, y si se ha electrocutado con algún cable, siempre está mordiéndolos, pienso aterrado, y si se ha comido algo en mal estado, y está tumbada con convulsiones, y si se ha caído por la ventana que da al patio, y si...¡Mierda, la horquilla de desgracias posibles es amplísima! De hecho, ella puede estar en peligro ahora mismo, y yo ni siquiera puedo ayudarla. Quiero demasiado a esta gata, maldita sea.
Janis, Janis, Janis, grito por el pasillo. Estoy seguro de que le ha pasado algo, me digo a mi mismo, y mi corazón comienza a dar vueltas de campana.

Entonces me percato aliviado de su presencia en el balcón. Janis está espatarrada en el suelo, tomando el solecito, como una reina mora. Un perro le ladra desde la otra casa, y ella responde estirándose con el culo en pompa. Qué calientaperros es...
La cojo en brazos y la beso como si llevara meses sin verla: muack, muack, muack, muack. A mí no me vuelvas a dar un susto así, que a punto ha estado de darme un infarto, han sido los diez minutos más largos de mi vida. Muack, muack, muack. Trata de zafarse. Siempre que le doy besos, se quita, salvo cuando viene ella a mí, que se frota conmigo para que la de mimos.

En eso, se parece a las mujeres. Uno no se queda con ellas, son ellas las que se quedan contigo.

5 comentarios:

Michael Bolton como Kenny G dijo...

La santa semana da comienzo, los días de asueto se sucederán, la falta de dinero mermará las opciones. Aún así, podíamos quedar, dar muerte a una monja con un golpe de oreja, o emborracharnos simplemente. Y hablar.

Me mola tu blog, pichón.

Rodrigo Casteleiro dijo...

Veo esas cervezas, y subo a un par de whiskys...

me gusta la idea de dar muerte a una monja con un golpe de oreja, también sería bello ir por la calle con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío...

póngamonos en contacto, quieres.

Abrazos, mirlo!

Toño dijo...

Intuyo conversación tristanesca... :D

Michael Bolton como kenny G dijo...

intuyes bien jiji

Rodrigo Casteleiro dijo...

Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía, caballeros...