jueves, 30 de abril de 2009

Canciones para una despedida

Lo prometido es deuda. Les dejo diez temas en mi ausencia, que espero disfruten tanto como yo. Me ha costado millones de neuronas escogerlos.



Una canción de ida y vuelta, para las malas rachas en pareja: "Esto no es nada por lo que no hayamos pasado".



Sigo fascinado con esta chica.



Pues eso, ni negro ni blanco. Ni tirio ni troyano.



"Y si fuera mi vida una escalera, me la he pasado buscando el siguiente escalón, convencido que estás en el tejado esperando a ver si llego yo". Robe Iniesta en estado puro.



Hay que perder la sonrisa, para cambiar de camisa.



Dicen las malas lenguas que Sabina no se atreve a cantar esta canción sobre un escenario. Demasiado personal, tal vez.



La canción del machaca de mi barrio. "No molaría que se fuera de rositas".



Esta canción le costó al bueno de Dylan el apelativo de "Judas". El público, que por aquel entonces le consideraba algo así como el profeta del folk, no le perdonó que cambiara de chaqueta, de registro: que se pasara al rock, de forma tan explícita. Paradojas de la vida y de la música, este tema fue considerado muchos años después, como la mejor canción de la historia. A eso le llamo yo cerrar bocas. Y no, no tiene nada que ver con los Rolling.



Enrique Urquijo quiso incluir este tema del músico cubano Pablo Milanés, en su segundo disco, y a la postre definitivo. Pero la compañía lo desestimó por considerarlo "demasiado deprimente".



La canción que Enrique (Urquijo) le escribió a su hija María. Si no lloras con este tema, es que no tienes corazón.

Cerrado por (mini) vacaciones



Me voy de puente. A una casa rural, en mitad de la nada. Sin visos de civilización en siete kilómetros a la redonda. Quizás ni a siete, ni a ocho, ni a diez. Lo cual me aterra y me produce una tremenda satisfacción: odio a la gente casi tanto como la necesito.
Tampoco hay Internet, ni televisión, ni kioscos, ni coches, ni semáforos en ámbar, ni prisas, ni atascos, ni bares (oh mon dieu), ni librerías, ni maniquíes, ni escaparates, ni cagadas de paloma, ni nada de nada.
Por no haber, creo, no habrá ni vida inteligente. Yo me incluyo en el lote.

Me llevo, pues, lo imprescindible: cerveza, café, muda limpia, y un cuaderno para apuntar ideas, recuerdos, impresiones, y todo lo que se me venga a la cabeza, o a la nariz.

¿Por qué todavía sigo respirando tu olor, tu aroma?

Estos días no actualizaré. Pero antes de marchar, me encargaré de dejarles buena música girando en el tocadiscos, y la nevera llena.
Les dejo también las llaves en el buzón. Cuiden de esta mi(su)casa. Y riéguenme las penas de vez en cuando.


¡Salud, nos vemos a la vuelta!

Artículo 4.3: Toda persona tiene derecho a odiar a su ex



El policía tomó la nota y la leyó en voz alta:

- "Algún día pagarás por esto, por haberme dejado, por haber jugado con mis sentimientos. La vida, al final, pone a cada cual en su sitio: uno recibe lo que da. Y todo tu mal, volverá a ti como un boomerang, que te golpeará de lleno en el pecho hasta doler. Puede que no mañana, ni pasado, ni al otro, pero algún día, como te digo, te romperán el corazón, como tú me lo estás rompiendo ahora. Jugarán contigo, como si fueses un muñeco de trapo y entonces te acordarás de mis palabras, y te sentirás tan culpable que no querrás vivir. Y yo, estaré observando todo de lejos, viendo de cerca cómo te deshaces, como un azucarillo dentro de una taza de café hirviendo. Y puede, que hasta me llames, y me digas tenías razón, o te echo de menos, volvamos. Te sentirás solo y miserable. Pero yo ya me habré ido, para siempre".

- ¿Y bien?

- Lo siento, pero esto no es denunciable.

- ¿¡Cómo qué no!? Ahí se ve claramente que ella me está amenazando. Me dice "algún día pagarás por esto".

- No, ella simplemente le está haciendo ver que donde las dan, las toman. Es una mujer despechada desahogándose, no una homicida en potencia.

- Pero ella me odia, es capaz de cualquier cosa.

- Bueno, es un derecho constitucional poder odiar a un/a ex.

- Pero, pero....¡quiere que me rompan el corazón, que lo pase mal, que sufra! ¡Está loca!

- Si lo desea, caballero, puede solicitar un servicio de escolta privado...pero no sé si atienden este tipo de casos.

miércoles, 29 de abril de 2009

Hoy vi a dos ciegos comiéndose con los ojos


Hoy, al volver a casa, he visto una cosa hermosísima, que me gustaría compartir con ustedes. En el vagón de mi línea había dos ciegos comiéndose con los ojos. Jóvenes, no tendrían ni 30 años. Él le susurraba algo a ella, y ella le devolvía el gesto con una sonrisa cómplice, como sólo se sonríen las parejas que acaban de empezar.
En un momento del viaje, él le ha besado en el cuello, y ella se ha enrojecido. Después se ha acercado a sus párpados, y le ha dicho: "Gracias por devolverme la vista".

Y se lo ha dicho el mismo día que la OMS ha elevado a 5 el nivel de alerta por una pandemia inminente, cuando medio mundo anda con mascarillas. El día en que el PIB español se contrajo un 1,8%, y en Bagdad hubo un triple atentado, que causó la muerte a 41 personas.
Pero no, no es de tristeza por lo que lloro.




Fotografían extraída de micaminoalalocura.blogspot.com/

Amor, curiosidad, prozac, y arcos de seguridad


Odio las despedidas. Pero más aquellas- ¿es que acaso hay despedidas agradables?- que tienen como fondo un andén o una terminal de aeropuerto. Nota para José Blanco, ministro de Fomento, y Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior: no sé si ustedes habrán tenido que despedirse alguna vez de su pareja en un aeropuerto, pero el hecho de que a uno le impidan traspasar el arco de seguridad con su chico/a y acompañarle en los minutos previos al vuelo, no ayuda en absoluto a aligerar el peso de tal trance. De hecho, añade más carga dramática al asunto. No ayuda en nada, repito, que te obliguen a despedirte en la cola, in extremis, de tu amor platónico, como si aquello más que un hasta luego, fuese un hasta nunca. Deberían dejar que la gente se despidiera en la pista, antes de subir al avión, a lo Casablanca.

Dicho esto, prosigo. Odio las despedidas. Y sobre todo las dársenas, terminales y demás. Me parecen lugares deprimentes, fríos, creados, exclusivamente, para que la gente rompa, se distancie. Un pareja rota es un filón en antidepresivos, grasas saturadas, kleenex y películas de sobremesa, ésas que te venden en los supermercados al irresistible precio de dos euros el pack de tres.

Y claro, el libre mercado de los sentimientos necesita de una mano negra que lo reordene, para colocar tales productos. Nadie en su sano juicio (y si tú lo haces, deberías mirártelo) compra de mutuo propio una cinta de Meg Ryan o Sandra Bullock, si no es porque está bajo de defensas, autoestima, drogado, borracho, o todo a la vez. Hay una relación siniestra entre la industria farmaceútica, alimentaria, y ¿Hollywood?, con fomento e interior. Ellos levantan muros y arcos de seguridad, para que luego tú, deprimido/a porque tú novia/o se ha ido volando lejos de ti, te gastes el parné en pañuelos, prozac y bollos; engordando así, las arcas del señor Panrico.

¿Que cómo me he dado cuenta de esto? Bueno, desde que no trabajo, tengo mucho tiempo libre. Y, como buen superhéroe, me gusta hacer el bien.
Aparte, hoy he visto a una tierna pareja, despidiéndose minutos antes de que ella, maleta y bolso a juego, cogiera un tren. Él, llevado por una morriña insuperable, ha intentado traspasar el arco de seguridad, pero un guardia civil, de los de bigote y tricornio, ha salido raudo a su encuentro. Caballero, sin billete no puede pasar. Es sólo hasta el andén, no voy a subir, por favor, déjeme. Insisto, no puede pasar.

Y, claro, he atado cabos.


Fotografía sacada de http://www.fiscalizacion.es

martes, 28 de abril de 2009

"Un hombre feliz no puede ser escritor"


"Cuando alguien me pide un consejo para ser escritor, siempre le doy dos: lee mucho y lárgate de tu casa".

"Prefiero los trenes porque en ellos puedes hablar con la gente. Cuando viajo, no me interesan los edificios y los monumentos. Lo que busco es la arquitectura humana".

"Yo quería escribir sobre la amistad. Hay muchos libros sobre el amor o la paternidad, pero hay muy pocos sobre la amistad. Y sin embargo, se trata de un sentimiento más intenso, porque es definitivo: puedes volver a relacionarte con tus ex novias, pero cuando pierdes un amigo, lo pierdes para siempre".

"Un hombre feliz no puede ser escritor. Está demasiado ocupado siendo feliz".



Paul Theroux, escritor.

La entrevista completa, aquí.


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Leo todo lo que cae en mis manos, y hace tiempo que me largué de casa. Prefiero los trenes a cualquier otro medio, y pienso, asimismo, que la amistad es el amor más duradero.

Sin embargo, aún con todo eso, en seis meses, no he sido capaz de escribir más de 80 páginas seguidas. Me he quedado en la 78, que es un número mediocre, "yo que aspiraba a Mariano José de Larra".
El pobre Javier ni siquiera ha conocido a Susana.



Tal vez debería dejarlo en standby, y montarme en un tren. Marcharme lejos durante algún tiempo y tomarme unas vacaciones mentales.

O quedarme aquí, castigado frente a este portátil, y que la inspiración, que diría aquel, me pille trabajando, y no de picos pardos.


Juzguen ustedes.

: )



Voy a empezar a escribir mi currículum vítae...
Ser o no ser, ojalá fuera todo más simple...

He puesto que tengo un máster en esquivar zancadillas
Y que hablo el idioma de las ardillas.
He puesto que me gusta la risa de las cosquillas
Y que soy el que mejor balancea telesillas.
He puesto que la carrera la hice mientras dormía
Y que tengo experiencia en soñar maravillas.
He puesto que, por supuesto, soy de corbata y camisa
Y que el jefe siempre manda aunque diga tonterías.
Y en letra muy pequeña he puesto que
Si me dan una pala y un cubo soy el niño más feliz del mundo.

He puesto una foto arriba en la esquina,
Sale mi cara... y el café y la tila.
He puesto que a mí el mar me gusta más que la vida
Y que hice de cangrejo en La sirenita.
He puesto que mis neuronas van buscando una isla
Donde agruparse, con palmera y sin brisa.
He puesto que soy adicto a tus muñecos de arcilla
Y que siempre me quedo mudo en las despedidas.
Y en letra muy pequeña he puesto que
Si me dan una pala y un cubo soy el niño más feliz del mundo.



:)

lunes, 27 de abril de 2009

Breve historia de una foto




Nicolas Sarkozy se lo veía venir. Y por eso fue tajante con su mujer, Carla Bruni:

- Cariño, recuerda, nada de tacones, que si no me dejas a la altura del betún.

La Bruni se quejó airadamente. Va a estar Letizia, cómo no me voy a poner tacones, argumentó, ¿acaso quieres que sea ella la más guapa de la fiesta? Ya conoces como son los periodistas, estarán ávidos por despellejarnos, por sacarle punta a todo. Habrá, seguro, juicios paralelos, y mesas redondas, y debates televisados en horario de máxima audiencia para dilucidar quién de las dos iba mejor vestida. Cómo quieres que vaya con unas alpargatas, o en zapatillas deportivas, oh mon dieu, le dijo entre pucheros a su esposo. Pero Sarko siguió erre que erre: "Cómo te pongas tacones, no salgo en la foto".
Y ella, lista como una princesa, respondió con un lacónico-y envenenado- "está bien".
Y sin que él se diera cuenta, metió en la maleta un par de taconazos. "Esta (Letizia) no sabe quién soy yo".



Fotografía de REUTERS

Señor Escohotado





Les dejo con este buen hombre mientras voy a hacer cosas.

domingo, 26 de abril de 2009

¿Me oye alguien?


El mejor de los pecados el haberte conocido, tú no eres sin mí, yo sólo soy.... Mierda, me he quedado sin pilas.
Alberto trata sin éxito de volver a encender el mp3, que agoniza sobre sus manos. Vamos, vamos, reacciona, cabrón, enciéndete, no me dejes así, le espeta sobre la vía. Pero la pantalla vuelve a difuminarse, y Fito es engullido hacia las profundidades abisales del litio.
¡Joder, y tenía que pasarme precisamente ahora, que tengo que coger el metro!
Alberto odia el ruido, y a la gente. Por eso siempre sale de casa con sus oídos taponados. Los cascos de su mp3 son para él una coraza frente al mundo, que le defienden de las amenazas externas y le dictan los pasos que ha de dar en la vida. Ahora, sin música, se siente desnudo, ignorante.
Oye caminares extraños, risas, taladradoras, cláxones, conversaciones ajenas. Y cree morir. No soporta a ningún ser humano, él, de siempre, ha evitado por todos los medios relacionarse. Para qué, si la amplia mayoría son imbéciles perdidos, y el pequeño montante de gente que sobra, con el tiempo se vuelven gilipollas.
Ahora está sentado en el andén de Callao. Mira nervioso a ambos lados, temiendo tener que seguir escuchando más tonterías. Detritus de palabras. Una mujer se sienta a su lado. Ladea la cabeza mientras escucha música. Hija de puta, dáme tu mp3, le dice. Pero ella no le oye. ¡Es que no me escuchas, zorra, he dicho que me des tu puto mp3! insiste colérico. La mujer contempla ensimismada un cartel situado en la vía de enfrente, y parece tararear una canción. Alberto reconoce enseguida la melodía de Oasis. Oh, Sally Can´t wait.
¡Y encima provocando, la tía guarra! ¡Eh, eh, eh, eh, tú, sí tú, dame ahora mismo tu mp3 si no quieres que te lo arranque de los tímpanos, me oyes!
Un hombre se posa a su lado. También escucha música. El corazón de Alberto se acelera. ¡Joder, esto es un cómplot contra mí, panda de cabrones, qué asco de humanos! Alberto requiere la atención del ejecutivo que le flanquea. Lo hace usando la misma tonadilla agresiva que ha empleado con la chica. Sin embargo, él tampoco le escucha. De hecho nadie en todo el andén puede oírle: todos tienen los cascos puestos.
Alberto se percata de la situación, y su cabeza se bloquea. Nadie atiende a sus súplicas, ya desesperadas, ni parece que vayan a prestarle un casco para saciar su ansia. Nadie le escucha ni le oye. Todo el mundo va a lo suyo. En el andén, Alberto grita, y maldice su vida y la de los viajeros, hasta quedarse afónico, pero ninguno se apiada de él, ni siente lástima por su situación. Tan sólo ven a un hombre de rodillas, que parece estar interpretando una saeta. Sonríen, le señalan mudos. Comentan su desvarío con gestos sordos.
Alberto está al borde de la locura. De súbito, comprende muchas cosas.
Sale a la calle totalmente colapsado, y se para en el primer kiosko que observa.

- Hábleme, por favor, hábleme, pregúnteme por el tiempo que hace, o por el tráfico, o por mi madre, pero hábleme por favor, dígame algo.- le dice angustiado al quiosquero.
- ¿Estás bien, chaval?
- Oh, menos mal, ah, por fin, alguien que me escucha.

Y se abraza a él llorando.



Imagen extraída de http://musicaparasordos.files.wordpress.com

El amor en los tiempos de la gripe porcina




Dénse todos los besos que puedan, desgástense los labios, la lengua, los dientes. Bésense a plena luz del día, a escondidas. Con su pareja, con su amante. Con un o una desconocido/a. No escatimen en besos, gasténselos todos.
Y sobre todo, háganlo como si fuera el último beso de sus vidas, que nunca se sabe lo que puede pasar mañana.


Fotografía de AFP.

Dependencia doméstica


Susana está embalando unas cajas, Javier le mira desde el quicio de la puerta y dice:

- Ayer me dio un ataque de nostalgia (el enésimo), y me infarté de ti. Estaba leyendo tranquilamente, y de repente, sentí un pinchazo muy fuerte en el pecho. No me circulaba la sangre, como te cuento, me faltaba el aire, el oxígeno. La vida. Notaba, además, todas mis arterias colapsadas, como si alguien estuviera estrangulándolas. Me había quedado en standby, casi en coma.
- Anda Javier, qué exagerado eres-contesta Susana sin levantar la vista de una de las cajas aún por precintar.
- No, no exagero. Al principio fue sólo un leve malestar, nada violento. Se me atragantaba tu cara mirándome desde el marco, eso es todo. Después, ya sí, vino lo peor. El mareo, los sudores fríos, el temblor de piernas. Y el saberte lejos, pero no lejos de distancia, sino de sentimientos. Eso, creo, fue lo que taponó mi aorta.
Susana le mira de súbito, con el eco de la palabra aorta resonando en su cabeza.
- Intenté sobreponerme, buscar algún disco que te insultara, llamarte puta, zorra a los cuatro vientos, decirte déjame en paz, vete a joderle la vida a otro. Pero todos mis discos te echaban de menos. Enrique Urquijo te decía "no me imagino cómo podré estar sin ti", Serrat "no hago otra cosa que pensar en ti, incluso el crápula de Sabina se deshacía en elogios: "Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres".
- ...
- No obstante, era yo el único que se moría, y tú ni siquiera tenías un mal ardor de estómago, ni un dolor de muelas, nada. No es que deseara verte pasándolo mal, entiéndeme, sólo buscaba que me entendieras, que te pusieses en mi lugar. Para ti todo esto es muy fácil. Has sido una invitada en mi casa, en mi vida. Y ahora te marchas, empaquetas todo, y me dejas toda tu ropa sucia amontonada en la lavadora, los platos sin fregar, y el corazón desecho.
- Javi...
- Yo no quiero fregarte, Susana, ni quitarte la roña, quiero que vivas todavía aquí, que tu ropa se pudra conmigo, y los platos donde comimos tantas veces juntos y cenamos a la luz de una vela, adquieran un color mohoso, como mi alma. No quiero cambiarle las sábanas a mi piel, porque entonces, tu olor (¡tu olor!) se perdería. Es de lo poco que me queda, y lo quiero conservar. Eso es en lo que pensaba cuando me dio el infarto. Me sujeté el pecho, como aquel que se agarra a un clavo ardiendo, y esperé así mi final, tirado en el suelo, llorando a lágrima viva. Y fue entonces cuando llamaste para decirme que vendrías esta tarde a por tus cosas. Y mi esperanza volvió a latir. Pom, pom, pom, pom. En el mismo día me mataste, y me diste la vida. Eso sólo pueden hacerlo los médicos y amantes.
- ...
- No te vayas, por favor. Quiero que sigas ensuciándome la casa. Manchando cada rincón de mi vida. No quiero que te vayas, y tener que pasarte el polvo.
Susana ,por favor, quédate conmigo.





Fotografía sacada de achan41.blogspot.com

Reivindicando la calle



Mi jefa quería un reportaje urbano, castizo, sobre algún tipo, o alguna tipa, que hiciera de Madrid su territorio. A ellos dos los veía todos los días al salir del curro. Qué cojones harán siempre ahí, en la misma esquina, me repetía constantemente. Su aspecto era, cuanto menos, llamativo.

- Rodri (odio que me llamen así, pero bueno...) a quién podríamos hacerle un Metropolitano, no sé, ¿sabes de alguien curioso, interesante?
- Conozco a dos tipos, heavys, que se pasan el día en la Gran Vía.
- ¡Ya sé quiénes dices, sí, sí, estaría genial entrevistarlos!



Foto de Sylvain Cherkaoui

Guapa, tú



Me cuentan que Bebe está a puntito de sacar nuevo (y esperadísimo) disco. Concretamente, y si nada lo impide, verá la luz en mayo. La producción, nuevamente, corre a cargo de Carlos Jean, que ha definido el segundo trabajo de la artista extremeña como "maravilloso, buenísimo, brutal y, sobre todo, diferente".

Valga esta canción para mitigar la espera.

P.D: Yo a esta tipa me la comía de arriba a abajo, y de abajo a arriba.

He dicho.

viernes, 24 de abril de 2009

Referencias sentimentales


- ¿Tiene alguna referencia?
- Sí, verá, he estado con otras mujeres, como puede leer en mi currículum. A tiempo parcial y a jornada completa.
- Siga.
- Primero me enamoré de Cristina, tendría yo 16 años. Con ella estuve 5 meses. Después vendrían los años de relaciones basura, coincidiendo con los tiempos de crisis. Ana, María, Gloria...nada serio. Polvos ocasionales, relaciones cortas de un mes, dos. Hasta que finalmente, encontré, de nuevo, el amor con Susana. Ella fue mi relación más larga. Casi dos años de contrato sentimental, ¿sabe? Primero a prueba, como becario, y a los seis meses, ya de forma indefinida.
- ¿Y qué pasó?
- Bueno, con el tiempo encontré a otra persona que me ofrecía mejores condiciones amorosas. Con Susana, al final, era dar un 105%, a todas horas, incluido festivos, y días libres. Y ese ritmo lo aguantas al principio, cuando no te importa quedarte más tiempo a hacer horas extras, o comerte determinados marrones. Pero uno no es una máquina. Tiene sus limitaciones. Digamos que vi que aquello no me merecía tanto.
Lo hacía porque quería, y dejé de hacerlo cuando dejó de interesarme. Después de todo, lo que hiciera de más, no iba a repercutir en mi nómina.
Me sentía explotado, ya digo. Así que me busqué un corazón, que me dejase tiempo para mi mismo.
- Valora mucho su tiempo de ocio.
- Muchísimo, y mi libertad. Mi última relación ya fue por obra y servicio, ambos sabíamos que lo nuestro tenía fecha de caducidad. Y bueno, este es más o menos el resumen de mi vida sentimental hasta el momento...
- Bien. Y dígame, ¿por qué cree que debería escogerlo a usted como pareja?
- Porque tengo experiencia, iniciativa, interés, ilusión, ganas de crecer dentro de la relación. Porque soy, además, fiel, cariñoso, atento, amable,y lo más importante, porque yo no vengo a cambiarle la vida. No soy un príncipe, ni nada de eso. No me gustan las películas de Meg Ryan, ni Sandra Bullock. No me las creo. Soy un tipo normal y corriente al que le gusta que le abracen por las noches. Y creo que eso es exactamente lo que usted también busca: alguien que le abrace al llegar a casa, simplemente. Por eso, pienso, que soy el candidato ideal a ocupar el puesto.



Fotografía sacada de bibliotecaetsitupm.wordpress.com

Necios





Ya somos cuatro millones de parados.



Como nos pongamos a botar (sin v, de elecciones) España se rompe.

Un bote, dos botes, ocupado el que no bote.



Nota para ministros, y aspirantes a: Antes de opinar sobre la crisis, la falta de trabajo, la escasez de recursos, el hambre, los expedientes de regulación de empleo, los despidos improcedentes, los contratos basura, el salario mínimo interprofesional, o la explotación laboral, deberían renegar de su acta de diputado/a, qué menos, y darse de alta en el paro. Inscribirse en páginas como infojobs.net, o trabajar.com, y conocer de cerca, y en primera persona, la realidad de la que hablan, y critican. Es obsceno salir en rueda de prensa, y lanzar una perorata sobre lo mal que están las cosas, sobre el drama que supone que haya tantísimos parados (¿verdad señor Rajoy?), e erigirse en portavoz de una ciudadanía asfixiada, cuando uno tiene garantizado no ya sólo el pago de su hipoteca, sino las vacaciones a 20 años. Y todo, a costa del trabajo de los que, precisamente, no tienen trabajo. Manda huevos, señor Trillo.
Ustedes se desplazan en coche oficial. Ustedes, dicen, sudan la camiseta por el país. No, señorías, no. Dónde de verdad se suda la camiseta es un vagón de metro en pleno mes de junio, atestado de gente, y de vidas, y por qué no decirlo, de cerdos, que no se lavan. Eso es la realidad: un cerco de sudor en el sobaco. Prisas, empujones, y averías. Eso es la (jodida) realidad.
Si quieren, de verdad, representarnos, les recomiendo que se bajen el sueldo, hasta los 1.000 ó 900 euros, que es lo que cobra la mayoría de la gente de este país llamado ¡España!. Y hagan, después, números-ustedes que son grandes estadistas- para en el mismo mes: hacer la compra, pagar un alquiler o una hipoteca a pelo, mantener tres hijos, y hacerse entre medias una endodoncia.
No hablen de lo que no conocen, por favor. Gánense el derecho a opinar, como nosotros nos ganamos nuestro pan.
Panda de necios.


¿Soy el único al que le dan asco los políticos de este país?
Yo me cago en el PSOE, me cago en el PP, me cago en Batasuna, y también en Falange Española, me cago en la ley de Hont, me gusta Izquierda Unida, pero me cago en Paco Frutos, y en el PCE, y en el PNV, y en CIU, y en Rosa Díez, por oportunista y trepa.
Me cago íntegramente en el Congreso de los Diputados. 350 inútiles, viviendo a costa del Estado.
Si yo fuera presidente, nada más salir elegido, anunciaría mi dimisión. Creo que es lo más coherente que se puede hacer. La política envilece al hombre.





Cartel electoral del PSOE.

jueves, 23 de abril de 2009

El Barça me pone



El Barça podría proclamarse campeón de liga en el Bernabéu. Todo depende de que el Real Madrid pierda ante el Sevilla, la próxima jornada, y los de Guardiola ganen al Valencia. Entonces llegarían a la capital con la posibilidad matemática de cantar el alirón en casa del eterno rival. Tendrían antes, eso sí, que vencer al Madrid en su estadio. Cosa siempre complicada, pero factible.

El año pasado, les hicimos el pasillo muy caballerosamente. Lo que son las cosas, y el fútbol.



Se me pone dura sólo de pensarlo.



Fotografía de EFE

200 ya son


Empecé este blog para soltar amarres, izar mi vida, y navegar viento en popa a toda vela. 200 posts después, sigo encallado en el mismo puerto. Esperando que cese la tormenta para salir a faenar. Pero yo, aún siendo pesimista, no pierdo la esperanza.
Empecé este blog para poner al día mis contradicciones, manías y neuras. Es la mejor terapia que conozco. El mejor psicoanálisis posible, "uno no sabe que piensa algo, hasta que lo escribe".
Empecé este blog para encontrarte. Sí, como lees. Durante 200 post, fui dejando post (its) por toda la casa para que al despertarte, los leyeras. Pero como eres despistada no te diste cuenta.
Empecé este blog como forma de conservar los recuerdos. Tengo memoria pez, y además, duermo en exceso. Con lo cual, no sé bien si lo que recuerdo lo he soñado, o vivido. Al menos, ahora sé, que lo he escrito: no todo lo personal, es personal, ni todas las historias, ficción.
Empecé este blog para probarme a mi mismo. Quería ver mi capacidad de improvisación. Y salvo la época que viví sin Internet (ahora entiendo al bueno de Enjuto), creo que, en general, he mantenido un buen ritmo. A,b,c,a,b,c. Y así sucesivamente. Aunque tiene truco la cosa: muchas de las historias ya las tenía escritas de antes, sin embargo otras, sí que surgieron con el tiempo, con los meses. No sé si son buenas o malas, sólo sé que son mías, y que yo las he parido, a veces incluso, sin epidural. Con lo que eso duele.
Empecé este blog para no perder el hábito de escribir, de sentir. Escribir, componer, relatar, contar es una manera para mí de llegar al orgasmo. Los hay que eyaculan hacia dentro, como Dragó, yo prefiero, no obstante, manchar las teclas, ensuciarlas. Lo veo más placentero, más real.
Empecé este blog para ponerle freno al mundo. No me gusta a la velocidad que van las cosas. Al menos aquí, puedo revisarlas, puntualizarlas, corregirlas, etc.

Empecé este blog...y quise cerrarlo, darle matarile. Pensaba que me estaba repitiendo, me veía a mi mismo como King África, o David Civera: siempre con la misma tonadilla.
Pero soy muy vago. Me daba pereza mandar un mail para darme de baja.

Y hoy hago, digo, 200 posts, en el Día del Libro. Y a falta de caseta, me monto yo aquí mi tenderete. Esta es su casa, sean ustedes bienvenidos.
Si se pasan, les echaré una firma.


Fotografía sacada de http://chitiore.files.wordpress.com

miércoles, 22 de abril de 2009

Lleno de etcéteras



Jamás te recuerdo,
porque nunca te olvido,
tu cuerpo fue la guarida,
favorita de mi cuerpo.
Hay un estela de ausencia,
de coincidencia literaria,
de locas armonias,
de piel azteca.
Y ahora tengo las arterias,
llenas de etcéteras,
y un corazon espartano,
y unas manos,
que creen en los milagros.
Pero son tan perezosos,
son tan impuntuales,
que hermosas tus tristezas,
como las mias fatales.
Y ahora tengo las arterias,
llenas de etcéteras,
y un corazón espartano,
y unas manos,
que creen en los milagros.
Al límite de un temblor,
de conspiración divina,
el rumbo de tus sueños,
coincide con mis pesadillas.

(Bunbury/Vegas)



¿Cómo han podido hacer algo tan bueno?

Metro sesenta, rubio, tirabuzones, y con algo de sobrepeso


Desde mi ventana puedo ver el cordón policial. Hay al menos una treintena de agentes listos para entrar en la casa en cualquier momento. Van tapados y llevan grandes rifles de asalto. En un tejado paralelo, dos francotiradores, además, escudriñan cada movimiento extraño. Debe tratarse de una redada, o algo muy gordo. Algún grupo mafioso, o un psicokiller al que hayan localizado. Quizás, un terrorista, quien sabe.

El que parece el jefe de la operación hace un gesto coordinado: a la una, a las dos, y a las...Oigo el portazo, la irrupción en el piso, el golpe seco del mazo policial dictando sentencia. Se escuchan varios disparos, y gritos. Sea quien sea, se resiste fuertemente a ser detenido. Los francotiradores toman posición. Esto va a ser una masacre, dios mío.
Al poco llegan refuerzos, dos furgonetas, y tres zetas. Un helicóptero aparece sobre mi cabeza, rompiendo con sus hélices, el cielo aún negro de la mañana. Temo hasta yo mismo ser detenido por curiosear, por relatar la escena.

Los disparos continúan. Oigo un "no me detendréis, perros" y varios "ríndase, está rodeado". Otra unidad entra en el piso, esta vez para lanzar algún tipo de gas lacrimógeno. De inmediato, la ventana del tercero derecha comienza a desprender una humareda inmensa, como si se estuviera quemando dentro un gigantesco asado. Varios policías salen de la casa, antes de ahogarse en su propias lágrimas. Parece que finalmente, han conseguido reducir al tipo, aunque no sin esfuerzo: dos de ellos sangran abundantemente.
Uno de los agentes que sale lleva en la mano un arco y un zurrón con flechas. Debe ser el arma homicida, pienso. Justo detrás, esposado y sujeto entre dos fornidos policías, va el detenido. Metro sesenta, rubio, tirabuzones, y con algo de sobrepeso. No tiene pinta ni de mafioso, ni de asesino en serie, y mucho menos de etarra. Diría, más bien, que es un querubín.

- Señor Cupido, tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra ante un juzgado, o en cualquier procedimiento administrativo...

..........


Última hora:

La Policía Nacional detiene a Cupido. El famoso querubín está acusado, entre otros delitos, de estafa, malversación de sentimientos públicos, inducción al suicidio y, crímenes de lesa humanidad, por lo que podría ser condenado a una pena de entre 20 y 30 años de cárcel.

El arresto tuvo lugar a las siete en punto de la mañana. A esa hora, varios agentes establecían en la madrileña calle de viriato un cordón policial e irrumpían en el piso del famoso ángel. Fue entonces cuando, según testigos presenciales, se produjo un fuerte tiroteo en el interior de la vivienda. Al parecer, Cupido, que en el momento de la detención estaba durmiendo, opuso una fuerte resistencia, e incluso hirió a dos agentes lanzándoles "varias flechas y dardos", afirman fuentes de la operación.
Tuvo que ser necesaria la intervención de los Geos, que dispararon gases lacrimógenos para conseguir sacarlo, y ya una vez fuera, reducirlo, pasadas las siete y media de la mañana. El revuelo de curiosos era en ese momento incesante.

El arresto de Cupido produjo un gran griterío y asombro. Algunos vecinos que aguardaban la escena desde sus balcones, o en la acera, le increparon a su paso tildándolo de "asesino", "mentiroso", o "traidor".
En las próximas horas, está previsto que el famoso celestino pase a disposición judicial. Aunque Cupido se ha declarado "totalmente incocente" de los cargos que se imputan, el dios del amor podría acabar el resto de sus días en prisión. "Llevábamos años detrás de él, pero siempre se zafaba, ahora por fin pagará sus fechorías", zanjaba el jefe de la operación a la entrada de la comisaría.




Fotografía de EFE

martes, 21 de abril de 2009

Sucesos



Hoy dice el periódico que ha muerto
una mujer que conocí,
que ha perdido en su campo el atleti
y que ha amanecido nevando en París.
Que han pillado un alijo de coca,
que a piscis y acuarios les toca
el vinagre y la hiel.
Que aprobó el parlamento europeo
una ley a favor de abolir el deseo,
que falló la vacuna anti-sida,
que un golpe de estado ha triunfado
en la luna y movidas así.

Pero nada decía la prensa de hoy
de esta sucia pasión,
de este lunes marrón,
del obsceno sabor a cubata
de ron de tu piel,
del olor a colonia barata
del amanecer.
Hoy, amor, como siempre
el diario no hablaba de ti,
ni de mí.

Hoy dijo la radio que han hallado
muerto al niño que yo fui,
que han pagado un pasote de pelas
por una acuarela falsa de Dalí
que ha caído la bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú,
que subió la marea,
que fusilan mañana
a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy es el padre del mono
del año dos mil.

Pero nada decía el programa de hoy
de este eclipse mar,
de este salto mortal,
de tu voz tiritando en la cinta
del contestador,
de las manchas que deja el olvido
a través del colchón.
Hoy, amor, como siempre
el diario no hablaba de ti,
ni de mí.

(Sabina/Aute)



Aunque en la página de sucesos se podía leer hoy el siguiente titular: Joven muere de amor.

Salto al vacío



Es mentira que nuestros actos sean solamente nuestros, que el peso de nuestras acciones recaiga únicamente sobre nuestros hombros. No. Todo lo que hacemos salpica a los demás, les embadurna, les llena de mierda. Nos guste o no. Como en un juego de espejos, cada fallo propio se proyecta en el resto. Se multiplica, hasta cubrir todos los ángulos. Entonces descubres que el cabrón de Ortega tenía razón: no se puede prescindir de las circunstancias. Yo soy yo, y los que me rodean.

Nuestros errores son también, en usufructo, las pifias de otros. Por habernos conocido, por haber confiado en nosotros, por haber pensado que esta vez sí sería diferente.
Estoy harto de defraudar a la gente. Estoy harto de que cada vez que me hundo, otros se hundan conmigo.
Me gustaría saltar al vacío solo. 75 kilos es ya suficiente carga.

lunes, 20 de abril de 2009

El alguacil está libre

Ginés Jiménez, el 'sheriff' de Coslada, sale de prisión previo pago de 9.000 euros de fianza.

El ex jefe policial ingresó el 13 de mayo de 2008 por prevaricación, cohecho, tenencia y depósito de armas, amenazas, extorsión y blanqueo de capitales. El 'caso Coslada' se destapó el 8 de mayo de 2008 tras la detención de 26 agentes locales de Coslada, de los que once ingresaron en prisión.

Los policías a mando de Ginés se dedicaban supuestamente a extorsionar a comerciantes y prostitutas de este municipio madrileño. Las investigaciones de la Policía contra una red rumana de prostitución que operaba en Vicálvaro abrió el camino a los investigadores para destapar la trama corrupta que dirigía el ex jefe policial y su lugarteniente, Carlos Martínez Gil. Éste último era el supuesto cabecilla de los agentes que integraban el grupo denominado 'Bloque'.







Viva la justicia (sic) española.

Vísceras

Hay veces que la letra de una canción, dice más sola, que la propia canción en si. Esta es una de esas veces. Por eso esta vez, sin que sirva de precedente, omitiré la música, y dejaré solo las vísceras de este maravilloso tema:

Socorro! necesito a alguien
¡Socorro! no a cualquiera
¡Socorro! sabes que necesito a alguien
¡Socorro!

Cuando era más joven, mucho más joven que ahora
Nunca necesité la ayuda de nadie para nada
Y ahora esos días han acabado, no estoy tan seguro de mí mismo
Ahora descubro que ha cambiado mi forma de pensar
He abierto las puertas

Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría mucho tu compañía
Ayúdame a volver poner los pies en tierra
Por favor, por favor, ¿es que no vas a ayudarme?

Y ahora mi vida ha cambiado de tal forma
Mi independencia parece desvanecerse en la neblina
Pero a veces me siento tan inseguro
Que sé que te necesito
Como nunca antes te había necesitado

Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría mucho tu compañía
Ayúdame a volver poner los pies en tierra
Por favor, por favor, ¿es que no vas a ayudarme?

Cuando era más joven, mucho más joven que ahora
Nunca necesité la ayuda de nadie para nada
Pero ahora esos días han acabado, no estoy tan seguro de mí mismo
Ahora descubro que ha cambiado mi forma de pensar
He abierto las puertas

Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría mucho tu compañía
Ayúdame a volver poner los pies en tierra
Por favor, por favor, ¿es que no vas a ayudarme?
Ayúdame, ayúdame

(Help, The Beatles).

20 de abril del 09


Hace unos días me propuse hacer una lista con todas las cosas que aún me quedaban pendientes por hacer en la vida. Tal idea vino de una conversación, que tuve con cierta persona. Entonces ella me dijo: "Tienes casi 25 años, y parece que has vivido el doble". Mentira, le contesté, me quedan tantas, tantas, tantas cosas por hacer en la vida. Y lo peor es que sé que no me va a dar tiempo. Lo que pasa, es que, como Gil de Biedma, yo también "vine a llevarme la vida por delante". A comérmela con patatas, que para eso te la sirven en bandeja. Ella, al escucharme, me miró, y sonrió, como se sonríe a un niño, o a un loco. "Haré una lista con cosas que aún no he hecho, y te demostraré que no es así como dices", zanjé finalmente aquella madrugada. Y al día siguiente me puse a ello.

El resultado, como pudieron leer, fue una mezcla de planes a corto, medio y largo plazo; y deseos y sueños, que todavía hoy mantengo. Aunque algunos (como liberar a todos los animales del zoo, o hacer de Señor Lobo, en un remake de Pulp Fiction) sean más fantasía que otra cosa. Sin embargo, yo no pierdo la esperanza. No es necesario tener una enfermedad terminal para que te entren las prisas por hacer cosas -toquemos madera, por otro lado-, y se activen tus sueños, y defensas. La vida, en si misma, es una enfermedad terminal. Uno ya desde que nace, conoce el que va a ser su diagnóstico vital, el de todos. Hagas lo que hagas, no saldrás vivo de aquí. La vida son cuatro días. Y tres de ellos, ya pasaron. Estás jodido, amigo.

Vivimos de alquiler, de prestado. Pero, aunque el cuerpo que gozamos no sea nuestro, y pertenezca a otros, que sin duda alguna, lo (nos) subastarán cuando el tiempo nos deshaucie, tenemos la obligación moral, pienso, de hacer que esta hipoteca merezca la pena. Creo, que nunca en la vida podría suicidarme, sí que muchas veces lo he pensado, y hasta intentado, pero al final siempre prevalece la curiosidad: la curiosidad de saber qué pasará mañana. Eso es lo que me mantiene vivo. Conectado a la vida. Lo que hace que no me tire por la ventana, ni me corte de un tajo las venas. Es mi salvoconducto. Y sobre todo, los sueños. El soñar, hacer planes. Sé que del aire no se vive, y que los sueños, por si solos, no alimentan. Pero, al menos, "dan sabor a la vida". Como la sal, el ajo, o el perejil. Los condimentos son tan necesarios, como la carne o el pescado.

Pues bien, dicho esto, he de desvelar que ya he tachado uno de mis objetivos de la lista de marras. Una ilusión que guardaba en el cajón de mi alma, entre cuadernos, papeles, notas y recuerdos.
Le he escrito una carta a mi primera novia, preguntándole qué tal le va. Cómo le trata la vida, a qué se dedica, si a ella también le afecta la crisis, etc, etc.
Empezaba así: 20 de abril del 09. La coincidencia con la canción de Celtas Cortos es pura casualidad, pero al darme cuenta, he sonreído idiota. Me gustan estas cosas, qué quieren qué les diga.

Diré, además, que he tenido la tentación de poner: "Hola chata, ¿cómo estás?". Pero no me parecían formas, la verdad. Ella se llama Cristina, no diré aquí sus apellidos, lo mismo "hasta tiene críos". Y fue, como digo, mi primera novia. Si darse dos besos, y pasear de la mano, puede llamarse así, en los tiempos que corren.
La conocí en el verano del...96, creo. Yo tenía 12 años, pero decía que tenía 13, para parecer más mayor. En la misiva, le cuento un poco qué ha sido de mí en todo este tiempo. Puede que ella ni se acuerde de quién soy, o viva en otra ciudad, o haya cambiado de dirección. El destino dirá. Yo por mi parte, sigo a lo mío. Cumpliendo con mi oficio, con mi vocación tardía: vivir.

Se lo recomiendo encarecidamente.

domingo, 19 de abril de 2009

Domingo de colesterol




Soy un tipo contradictorio: odio los domingos, pero no podría vivir sin ellos. Sin mi ración semanal de colesterol emocional.
Los domingos me empacho de recuerdos grasosos, hasta que se me tapona el corazón, y comienza a dolerme el pecho. Entonces, me digo a mi mismo, que a partir de mañana (del lunes) empiezo a pensar más sano.
Pero pasa una semana, y me veo de nuevo en las mismas. Haciendo, de hecho, las mismas promesas inútiles, que nunca cumplo.

La nostalgia es adictiva. Sabe a chocolate con almendras.

sábado, 18 de abril de 2009

40 metros cuadrados de tristeza


Creo que uno habita en la tristeza, como lo hace en su casa. De forma personal, por costumbre. Uno se acostumbra a estar triste, como se acostumbra a estar en su casa, en su salón, por muy angosto y estrecho que este sea. Por eso, cuando se te presenta la oportunidad de mudarte a un habitáculo mucho más amplio, un chalet con jacuzzi y piscina -ser feliz, en definitiva- tardas en responder más de la cuenta. Te cuesta tomar una decisión. No hay nada qué pensar, te dicen, es tontería quedarse a vivir donde estás, cuando puedes vivir en una casa más grande y con jardín, en la montaña, y respirar aire puro, y no el humo viciado de la gran ciudad. ¿Qué te lo impide? La costumbre. Sé que ahí voy a estar mejor, sin duda, sé que voy a tener más espacio, y todo tipo de comodidades...Pero me he acostumbrado a mi diminuto piso de 40 metros cuadrados, qué quieres que le haga, es pequeño pero muy mono.
En la tristeza me siento confortable.




Foto sacada de www.skyscrapercity.com

jueves, 16 de abril de 2009

No lo sé




Tengo la voz estropeada
mi guitarra no consigo
afinar
mi viejo coche ya no anda
mi viejo perro
ya no puede más
y todos me preguntan si
estoy triste desde que ella se fue
y yo siempre
contesto, no lo sé.

Tengo un amigo al que no veo
tengo una cita pero
no voy a ir
los de mi grupo se perdieron
no se bien que es lo que hago aquí

con todos preguntando si estoy triste
desde que ella se fue
y yo siempre contesto, no lo sé.

Tengo un canario que no canta
flores secas que olvido tirar
tengo un armario de fantasmas
tengo un billete para ningún lugar.

Tengo una barca en el desierto
y un caballo en el fondo del mar
tengo un hogar donde no duermo
y alguien me espera en algún lugar
y mientras me preguntan si estoy triste
desde que ella se fue
y yo siempre contesto, no lo sé...

......

Yo tampoco lo sé. Quizás, un poco. No mucho, pero sí algo.
Es inevitable, creo, si quieres a alguien, y se marcha.
Sin avisar, sin despedirse. Sin dar siquiera la cara.
Sólo una llamada. Y una voz fría, que te dice:
Esto se ha acabado. Lo siento. Adiós.
Esas son las peores rupturas,
las inalámbricas.

Mapas


Se paró en la primera gasolinera que vio, y aparcó el coche.

- Disculpe, ¿tienen ustedes mapas?
- ¿De carreteras? todos los que quiera, caballero.
- No, me refería a mapas...
- ¿De ciudades? Hum, en esa estantería de ahí al fondo, junto a los mapas de carreteras, tiene algunos sobre pueblos y rutas, y también de algunas ciudades. Le recomiendo, si no la conoce, que visite...
- No, no, no. No me refiero a ese tipo de mapas. Es que no sé cómo explicarlo, verá, me he perdido y no sé hacia dónde ir.
- Bueno, a unos 20 kilómetros hay un desvío en la...
- No, no, sigue sin comprenderlo. Le cuento, yo estaba conduciendo dirección sur, todo normal, ¿sabe? Iba a 120, tenía las manos en el volante, y los pies en los pedales. La cabeza en su sitio, todo en orden, vaya. Pero de repente, al salir de una curva, me he sentido totalmente desorientado. Inútil, y perdido.
- ...
- Conozco el camino de sobra, entiende, me lo hago cinco veces por semana para ir a trabajar. Ida y vuelta. Sé hasta dónde están los radares, cada desvío, el paisaje que hay. Todo. Y sin embargo, en ese momento, no sabía cómo seguir. Veía la carretera alargarse hasta el horizonte, y yo con mi coche parado, en mitad de la nada. La verdad, no le deseo a nadie esa sensación, es angustioso saberse perdido. Me notaba ausente, como si no tuviera ningún rumbo, como si me faltase a mí mismo gasolina. No sabía qué hacer, qué carril coger, hacia dónde maniobrar.
- ...
- Por eso, le decía, necesito un mapa, pero no un mapa de carreteras ni de rutas, ni de pueblos, ni de ciudades, no, quiero un mapa de personas, un mapa que me ayude a situarme en el mundo, en la vida. Me he perdido, y no sé cómo encontrarme. ¿Me entiende ahora?
- Lo siento, caballero, pero aquí no vendemos esa clase de mapas, esto es una gasolinera, no una consulta del psicólogo.
- Vaya, siento haberle molestado, preguntaré en otro sitio.

- ¿Quién era ese?
- Un colgao que preguntaba si aquí vendíamos mapas "de personas".
- ¿De personas?, joder, qué raro, antes vinieron dos tipos preguntando por lo mismo.



Imagen sacada de www.guiadeindustria.com

Propiedad privada



Pueden arrebatarnos todo. Las ganas, el ánimo, la libertad a punta de falacia, el trabajo, la casa, la memoria, la risa, la coherencia, la ideología, la idiosincrasia e incluso la vida; pero jamás podrán quitarnos nuestro legítimo derecho a soñar, a la esperanza, que es propiedad privada del alma y a nadie más le pertenece.

miércoles, 15 de abril de 2009

Elefantes vs Conejo

Hay una manada de elefantes en el piso de arriba, bailando pogo. Tengo que entregar una transcripción de seis horas este viernes, y mis nervios están a flor de piel. Sólo llevo 61 minutos transcritos: hay un tipo que habla como Fraga, y me hace rebobinar constantemente. Nota para ponentes y conferenciantes: por favor, vocalicen.
Mi solvencia económica depende de esto. No tengo ahora mismo otra cosa con qué mantenerme. La crisis, ya saben.
Sin embargo, por culpa de los pisotones que vienen de arriba, no consigo concentrarme, y temo no acabar nunca.
Por momentos, me entran ganas de subir con un rifle cargado de dardos tranquilizantes, y abatirlos a todos, pero entonces, recuerdo, que soy pacifista, ecologista, no violento, y que sobre todo, no tengo un rifle cargado, a mano. Lástima.

Me contengo, mientras pienso cómo contraatacar. Esto es el puto arte de la guerra traído al ámbito vecinal. Pienso morir matando, cabronazos.
Doy vueltas por la casa, imaginando cómo putearles. Ya sé, ¡eureka! Pondré música a todo volumen, eso sé que les jode, y mucho. Mi lado hijoputesco se activa. Bip, bip, bip. Cargando mala ostia. Buffering de mala leche al 100%.

No puede ser un disco cualquiera, por supuesto que no, tiene que ser uno que les destroce los nervios. En Guantánamo, utilizaban esta técnica como método de tortura. Ponían canciones de Britney Spears, Magic Numbers, Rage Against the Machine o Metallica a todo volumen, sonando día y noche, para maltratar a los presos confinados en la isla. Ahí les pongan a ellos el Fary o María del Monte.
Aunque toda esta sarta de maldades, la verdad, me ha dado una idea. Me meteré, por un instante, en la piel de un sucio y vil militar estadounidense, y bombardearé a mi vecino con algún tema concreto, desquiciante; en vez de con un elepé entero, que lo mismo, hasta lo disfruta.
Busco, pues, en youtube alguna canción tortuosa, capaz de volver loco a cualquiera, y coloco los altavoces a todo trapo. Te vas a cagar:



Y la repito constantemente. Ahora él tiene un conejo con la voz pitufada dando brincos abajo.

A los diez minutos, los elefantes cesan. Y yo vuelvo a mi labor.

Gracias conejo.

martes, 14 de abril de 2009

A quien corresponda

Yo, Don Rodrigo Casteleiro, nacido en el mundo, y residente en Madrid, con nº de DNI xxxxxxxxx, soltero y mayor de edad, certifico que ,a día de hoy, me queda por hacer en la vida lo siguiente:

- Escribir una novela.
- Tirarle los tejos a Eva Amaral.
- Publicar un poemario más o menos decente.
- Formar una asociación teatral, y representar alguna obra en la calle.
- Grabar un corto, esta vez con sonido.
- Formar un partido político, y presentarme a unas elecciones. Se baraja la posibilidad de que se llame Partido Bohemio (PB).
- Elaborar un programa electoral.
- Hacer puenting, y saltar en paracaídas. Y por supuesto gritar: ¡Jerónimo!
- Jugar una partida de paintball con los amigos.
- Liberar a todos los animales del zoo.
- Mudarme a otra ciudad, a ser posible más pequeña, y con mar.
- Aprender árabe.
- Vivir en una buhardilla con mi gata.
- Estafar a Gas Natural, y a Telefónica.
- Atracar un banco con un lirio cortado.
- Casarme a lo hippie en una playa, sin curas ni jueces de por medio.
- Inscribirme como pareja de hecho en el registro civil.
- Tener un hijo/a, y ponerle de nombre Gael, o Luna.
- Acabar (de una puta vez) la carrera.
- Empezar otra titulación, tal vez criminología.
- Ser corresponsal de guerra, y contar las atrocidades que se cometen en los países que no salen por la televisión.
- Aprender a tocar la guitarra.
- Visitar a corto o medio plazo: Lisboa, Edimburgo, Praga, Roma, París, Amsterdam y Estambul.
- Recorrer América latina en bici.
- Hacer el camino de Santiago.
- Irme de interrail.
- Fundar un periódico.
- Hacer un trío.
- Declararle mi amor profundo a Beatriz Montañez.
- Ser el manager de una estrella fracasada de rock, y catapultarle de nuevo a la fama.
- Ser crítico musical, e irme empotrado con los AC/DC una gira entera.
- Abrir un bar con música en vivo.
- Terminar de ver la cuarta temporada de Prison Break (cabrones, pasarme los capítulos).
- Irme de farra con Quique Gónzalez.
- Escribir el guión de algún capítulo de Padre de Familia.
- Hacer de Señor Lobo en un remake de Pulp Fiction.
- Entrenar a un equipo de fútbol de alevines, y que me llamen míster.
- Entrevistar a Calamaro, y a Sabina.
- Ver cómo el Barsa gana en un mismo año la liga, la copa del rey, y la champions.
- Trabajar de dependiente en la Fnac, o en una tienda de cómics.
- Comprarme un jukebox.
- Sacarme el carnet de moto.
- Volver a dejarme el pelo largo, para lucir mi melena al viento, a lomos de una Harley.
- Terminar de leerme todos los libros que me faltan.
- Aprender a hacer sudokus.
- Irme a una isla desierta, y crear ahí una sociedad nueva.
- Hacerme un tatuaje, quizás una luna o un gato.
- Aprender a cocinar bien.
- Escribirle una carta a mi primera novia, preguntándole qué tal le va.
- Apuntarme a clases de yoga.
- Llegar a viejo, y preguntarle a la vida qué se debe.

....



Madrid, a 14 de abril de 2009

"A"


Creo que mi portátil es de los pocos que me entienden, que sabe cómo llevarme. Él siempre está a mi lado, y no hace preguntas. No me exige, ni me reclama nada. No pone pegas, ni se molesta si un día no le abro, o si prefiero escribir a mano. No es celoso, le da igual que llene de tinta mi libreta, que toque otras teclas. Siempre encuentra una palabra de ánimo para mí.
Me espera despierto, y duerme a mi lado. Cuida de mis sueños, corrige mis fallos.
Si me ve triste, pulsa control-alt-suprimir, y reinicia mi vida. Si me encuentra sin batería, me enchufa a la suya. Es mi salvavidas, mi aval, mi hermano de sangre, mi compinche, mi confesor.
A veces me da pena lo mal que lo trato, sinceramente. El pobre tiene algunas de sus letras ya muy gastadas, y eso que sólo cuenta con tres años de vida. Pero es que muchas veces escribo con rabia, y el, que no tiene la culpa, lo paga. Es demasiado paciente conmigo. Nunca se queja, aunque le falte media "A", de armonía, abanico, ala, anormal, arquitecto, asterisco. Amor.

Debe ser que siempre escribo de lo mismo.




Fotografía sacada de http://www.cosassencillas.com

Ella quería que le dijera cosas bonitas

Ella me dijo que nunca le decía cosas bonitas. "Nunca expresas tus sentimientos, nunca me dices te quiero, o cuánto me gustas".
Decidí abrirme a ella, así que cogí un papel y le escribí esto:

"Cuando follamos, el mundo es menos infame".





Me dejó, creo que no entendió nada.

Catorce de abril




Salud.

lunes, 13 de abril de 2009

Incultura


No me gusta la nueva ministra de Cultura. No por fea, sino por sus planteamientos. Ángeles Gónzalez-Sinde dice que hay que "ordenar Internet", porque de lo contrario, "nos vamos a quedar sin contenidos". Se refiere al tema de las descargas en la Red.

Estimada ministra, como se agotarán los contenidos, será, precisamente, estableciendo algún tipo de arancel informático. Si se limita el acceso de los internautas a los programas Peer-to-peer, o si se les corta directamente la conexión (como sucede en Francia), estos dejarán de volcar contenidos. Es obvio. Son los particulares los que suben material a la red, y los que enriquecen el espacio. Los programas P2P ayudan a la difusión de la cultura, como en su día ayudaron a promoverla los cassettes, las cintas de vídeo, o las máquinas fotocopiadoras.

Sinceramente, no me creo que Ana Torroja, Miguel Bosé, y toda la troupe de canonistas, vivan peor desde que se implantó el emule. Si acaso, ahora, tienen que currarse más los conciertos. Pero ¡ah!, es el precio que se paga por ser una estrella, y deberte a tu público. Haber sido taxista, o dependiente, o frutero, o periodista.

Argumenta la ministra que en esto de la piratería no puede ser "que los vendedores de equipos y los fabricantes cuenten con todo el beneplácito y el apoyo de la sociedad y en cambio quienes generan contenidos se queden sin recibir dinero por su trabajo". Y pone un ejemplo al respecto: "Si pudiéramos entrar en los supermercados y llevarnos las cosas sin pagar sería una catástrofe".

Sería una catástrofe, claro, para las cajeras, y el personal de servicio, que no cobran lo que Marta Sánchez o Raphael. No me sea usted demagoga. Aquí lo que se plantea es un simple problema de avaricia. Cuánto más tengo, más quiero. O en el lenguaje de la calle: lo tuyo es mío, y lo mío, mío.
El trabajo de un músico es sagrado. Por supuesto. Pero los tiempos han cambiado, y como subrayan varios integrantes del mismo gremio, hay que adaptarse a la nueva situación, a las nuevas tecnologías. Renovarse o morir.
Los habrá que no den un palo al agua y quieran mantener su ritmo de vida, viviendo de los royalties. Pero la inmensa mayoría sabe que hoy en día donde se reconoce y se valora a un músico es sobre un escenario, y no sobre un compacto.

No me gusta la nueva ministra de Cultura, ya digo. Encima está a favor de los toros. En una carta publicada en El País, con motivo de la Feria de San Isidro, Gónzalez-Sinde escribía lo siguiente: "Comparto el disgusto por caza, peleterías y mataderos. Pero no por los toros. Nunca dejan de seducirme, [...], lo que más me gusta de los toros, como del teatro, es la emoción compartida: 20.000 almas en silencio. Atención absoluta sobre un mismo pensamiento. ¡Qué energía! Y los pasodobles. Sé que está mal y debería curarme de esto, pero amo tanto ese bien escaso, un emocionante silencio".

Si quiere usted curarse, vaya al psicólogo, al psiquiatra. Los toros no son cultura.




Ángeles González-Sinde- B. PÉREZ

domingo, 12 de abril de 2009

Núñez de Balboa-La Poveda


En Núñez de Balboa, suben un grupo de estudiantes de un país escandinavo, quizás suecos o daneses. Se echan sobre el suelo del vagón y se retratan riendo. Pienso en lo mucho que hace que no veo a mis amigos. En lo mucho que hace, que no nos juntamos todos, y reímos así. Me da pena cómo nos hemos ido distanciando, cada uno con su vida. Algunos, incluso, suman a la distancia psíquica, la física. Se han mudado de casa, o viven ya en otra ciudad o país distinto.

A mi lado, hay una pareja de ancianos. Él, sordomudo, atiende con celo las explicaciones de ella. Le lee los labios. Tendrán como mucho 70 años. Y, sin embargo, se comportan como si tuvieran 20. Hacen manitas-él le toca el culo sin ningún disimulo-, y se sonríen, enamorados. Al verles, me imagino a esa edad. Si llego, claro. ¿Tendré pareja, estaré solo, seré un ermitaño, o un tonto enamorado? Les envidio, a día de hoy se me antoja imposible estar tanto tiempo con alguien.

Un niño se desliza por el pasillo, y cae al suelo. Comienza a llorar. Me entristece tantísimo su llanto, ahí tirado a la vista de todos, hecho un guiñapo. Llora como lloran los niños: a lágrima viva, a voz en grito. No soporto ese tipo de llanto, se me clava en el alma como una astilla oxidada. Lo escucho y me da pavor la sola idea de que ese niño sea mío, de traer gente a este mundo. Lo paso tan mal cuando veo a mi gata sufrir, cómo para ver a un hijo.
Su padre le recoge y le besa protector. Hace tiempo que no hablo con mi viejo, tal vez debería llamarle. O dejar las cosas como están. No sé, la verdad, qué es mejor.

En Pavones, suben una madre y su hija, menor. No debe pasar de los 13 años. Durante todo el trayecto, no para de quejarse de sus kilos de más, de su pelo rizado -"Mamá cómprame una plancha, te lo pido"- y, en especial, de sus cejas. No le gustan, según ella, son demasiado gruesas. Su madre le resta importancia a su aspecto físico. "Aún te queda mucho por crecer, cambiarás seguramente, y serás una mujer preciosa". "Ahora eres sólo eres una niña", le consuela, "pero ya verás cómo todos los chicos se fijarán en ti cuando crezcas". Yo también, a esa edad, solía quejarme de mi aspecto físico.
Observo de reojo su reflejo en el cristal de la ventanilla, y vislumbro su futuro. Se enamorará con los años, y seguramente le romperán el corazón. Conocerá a alguien en su clase, en una discoteca, en la calle. Antonio, Carlos, José. Y este al cabo de seis meses le dirá "se acabó, ya no te quiero", o "me he enamorado de otra, lo siento". Y entonces, su madre no sabrá cómo consolarla. Se acordará de esta conversación, y se sentirá inútil, impotente.
Evito mirarla, para no sentirme culpable. Pero la culpa, no obstante, comienza a anudarse en mi estómago, hasta formar un bucle de remordimientos que me ahogan. Me acuerdo, in situ, de las pocas o muchas chicas, a las que yo rompí el corazón, y me siento de golpe el ser más miserable de la tierra. Ojalá me tragase este túnel, exclamo.

Se me empañan los ojos, quiero llorar. No sé qué me pasa. No sé por qué de repente me siento tan mal. Aprieto los párpados, e intento pensar en cosas agradables. Messi marcando un gol a Casillas, una tarta de chocolate, una cala desierta, Ibiza, Santiago de Compostela, una espalda femenina, un hoyuelo, un edredón, mi gata...
Al bajarme en Puerta de Arganda para coger el siguiente tren a la Poveda, un yonqui me rescata de mis pensamientos, y me pide un euro.

- Compi, te lo cambio por el billete que ibas a comprar, que ya lo he sacado. Mira si quieres puedes mirar la hora y comprobarlo.
- No hace falta, pero, ¿para qué quieres el euro?, ¿qué es jaco o perico?
- ...
- ¿Hachís?
- No, joer, es pa un bocadillo, coño.
- Prefiero que te fumes un chino, la verdad.
- Bueno vale, sí, cojones, es pa pillar, que me faltan 2 euros pal pico, ¿qué eres madero o qué?
- Si yo tuviera huevos, me drogaría-le digo dándole el euro.

No sé por qué he dicho eso.

Uso su billete para salir. Ya en la calle comienzo a llorar a lágrima viva. Me siento triste, muy triste, y, lo peor, es que no encuentro una razón para mi tristeza. No hay culpables, ni un cadáver flotando en el río, no hay testigos, no hay nada, que me sirva de sumario. No hay caso aparente, y sin embargo, me siento tan profundamente triste. Tan jodidamente triste.
Veo la carretera al fondo, los coches, y lloro. Siento, por momentos, tentaciones de volverme a mi casa, y seguir llorando en mi cuarto. A solas, rodeado de mi mierda.
Deambulo, hasta encontrar la casa donde se celebra la fiesta a la que voy. En el portal, me seco las lágrimas, me pego una sonrisa de velcro, y vuelvo a ser ¿yo mismo?

- ¡Hola, muchas gracias por venir!
- No hay de qué, mujer, qué menos, toma, feliz cumpleaños, te he comprado esto.
- Joder no tenías por qué, y menos tú, que estás sin un duro.
- Bueno, tampoco he tenido que donar un riñón.

Y le doy un libro. Ensayo sobre la ceguera, de Saramago. Mi favorito.





Fotografía sacada de http://media.photobucket.com

sábado, 11 de abril de 2009

Psicoanálisis


No soy el novio perfecto, ni un gran amante. Me pierdo siempre caminando, no sé, de hecho, hacia adónde voy, pero tampoco dónde me hallo. Vivir me mata, pero yo sigo erre que erre. Unos me llaman drogadicto, y alcohólico, y otros, simplemente, bohemio. A veces amanezco y lo veo todo negro, y otras, de noche, me aclaro. Soy un manojo de manías. Un segundero de obsesiones. Una detrás de otra. La primera: nunca estoy a gusto con lo que tengo. La penúltima: cuando ya no lo tengo, me arrepiento. No me gusta dormir con nadie, aunque sí que me abracen por las noches. Soy un ser contradictorio, caprichoso, indolente, perfeccionista. Un coñazo. Si por mí fuera, quemaría todo lo que escribo, pero estoy en contra de la tala de árboles, y de que se arrojen gases al cielo.

La poesía, eso sí, me la pone dura, como el cemento, como una despedida antes de tiempo; pero más hablar sobre sus tetas. Y decir, "te echo de menos cuando me pajeo". Soy un vicioso, lo reconozco. A veces me quitaría de en medio, y otras, volvería a nacer. Hablo rápido y no vocalizo, odio la sociedad en la que vivo, en la que me muevo, si de mí dependiese, me pondría un taparrabos, y viviría el resto de mis días así, como mis ancestros, una mezcolanza de gallegos, vascos, cubanos, y la de dios es cristo. Aunque no soporto, por otra parte, los nacionalismos. Me cago en ¡España!, en Euskal Herria, y en Catalunya. Me gusta la libertad, en toda su extensión, si quieres, cántame un pasodoble, fálame en galego, dime kaixo o bona tarda, pero no me impongas, que me cabreo. Yo me considero ciudadano del mundo; no creo en naciones, sino en personas. Soy ideológicamente incorrecto, no soy tirio ni troyano, ni del PP, ni del PSOE. Odio el bipartidismo, casi tanto como madrugar.

No me quiero, y me quiero demasiado. Soy un insomne perdido, un gato en celo. Si te acercas mucho, araño, si te acercas más, ronroneo. No me gustan los toros, ni los malos tratos a personas. Tampoco que intenten cambiarme, si no te gusta lo que ves: aire. Soy un tipo raro, de extremos, te amo y te odio, y hasta me encantas, y te detesto. Un día quiero cambiar el mundo, y otro, no salir de la cama. De color, soy más del negro, que del gris o el blanco. A veces, no en vano, me siento un fracasado, un perdedor, un paria, y otras, no obstante, no hay quien me pare. Me gusta cantar en la ducha, y gastar todo el jabón. Soy así de cabrón. También idealista y gilipollas. Ejerzo de periodista, pero no tengo objetividad ninguna: me rebelo ante las injusticias, y me posiciono siempre del lado de los vencidos. Soy impuntual por convicción. Lloro cuando me emborracho a solas, y maldigo a los conductores que se saltan los pasos de peatones, los atropellaría uno por uno. No soporto Madrid de día, pero de noche, mataría por ella.

Muchas veces desearía irme, dejarlo todo, mandar esta vida de mierda al carajo, y dedicarme únicamente a plantar tomates en una huerta, pero me faltan agallas, o cojones. Soy un gallito sin cresta ni corral. Un superhéroe sin capa, pero con los gayumbos por dentro. Me hincho tan rápido como me desinflo, no sé qué quiero, ni tampoco qué busco. Me duele hacer daño a la gente que me importa, pero ya me he cansado de dar explicaciones, de intentar explicar cómo soy, cuando ni yo mismo lo sé. Lo que sí sé es que cocinar me relaja, aunque queme la cocina, y el arroz se me pase de listo, y los huevos fritos se me tiren al cuello. Como mis ex. Me puede la melancolía, y la nostalgia. De profesión: mis tristezas. Esto no sé si es bueno o malo, pero resulta que me he enamorado de mi gata. Desde que la conozco, creo en los amores a primera vista, y en la zoofilia...

Y...a todo esto, ¿yo qué cojones hago contándole a usted mi vida?

- Bueno, estamos en una sesión. Yo soy el médico, y usted el paciente. Le había preguntado por ella, la chica de la que me estaba hablando.

- Ah, es verdad, es que a veces pierdo el hilo, y me pongo a divagar, discúlpeme. Soy muy inconstante, ¿no se lo había dicho?




Lámina del test de Rorschach.

viernes, 10 de abril de 2009

Esos locos bajitos




Un sencillo vídeo que muestra la maldad intrínseca de las mujeres...

;)


Es bromita. Tómenselo con humor, que es como hay que tomarse la mal llamada guerra de sexos. Aunque yo, eso sí, me siento completamente identificado con el niño. A mí de pequeño, una niña también me quitaba los lápices, los muñecos, y cualquier cosa que llevase al colegio. Era una jaca de metro quince, que me tenía aterrorizado.
No recuerdo su nombre, sólo que decía: "Esto es mío, y esto de aquí también, y esto". Por su culpa, yo no podía hacer las fichas de clase, y me castigaban en el rincón.

Qué hijadeputa.



Y qué bonita es la infancia, maldita sea.

Lavadoras


Poner la lavadora tiene algo de purificante. No se trata de una simple acción mecánica, va más allá de lo doméstico. Es el milagro de los panes y los peces.
Uno mete dentro toda su ropa sucia y esta sale limpia, sin pecado alguno. Aunque antes estuviera manchada de sangre, o corrompida por la lujuria. Da igual, el detergente se encarga de absolvernos, y encoger, de nuevo, nuestras malas acciones. Nos redime de la culpa, hasta hacerla leve como una mota de polvo.

Lástima que los sentimientos destiñan, y haya que lavarlos a mano. Para las penas, no hay lavadora que valga; estaría bien que alguien inventase una máquina, que limpiara nuestra alma, por muy sucia que esta estuviera. Poder centrifugarnos por dentro, como lo hacemos por fuera.
Entonces, no me importaría mezclar en una misma colada mis penas y alegrías, y sacarle color a mis lágrimas.




-Para Bgo-



Fotografía sacada de auncentimetro.blogspot.com/

Aquellas pequeñas cosas



Uno se cree
que los mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.

Como un ladrón
te acechan detrás
de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas

que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.





Yo no sabría explicarlo mejor.

jueves, 9 de abril de 2009

A mis fiestas vienen dos señores de cuarenta años


Suena el timbre de mi casa, me temo lo peor. Esta vez, sí tengo la música a todo volumen. Me descontrolo con los Zeppelin, soy incapaz de mantener la compostura. Cuando los escucho soy una jodida groupie, en pleno éxtasis, con las bragas bajadas y el sujetador girando sugerente sobre su dedo índice: soy toda vuestra, chicos.
Tengo Rock and roll puesta a todo trapo. Bah, a la mierda, que me echen, que llamen a la policía, que me detengan. Estoy harto de vivir en un asilo.
Veo el bigote de mi portero a través de la mirilla, el maldito vecino de abajo debe haberse chivado de que quiero matarlos a todos.


- Hola, ¿cómo está? Verá siento mucho el ruido que estoy causando, es que soy incapaz de escuchar a Led Zeppelin bajito, me gustan mucho, ¿sabe?. Me parecen, de largo, una de las mejores bandas de rock que ha habido en la historia. Su batería incluso, diría que es el mejor en su apartado. ¿Lo ha escuchado usted alguna vez?
- Pues la verdad es que no, pero vamos, que yo simplemente venía a recoger la basura.
- ¡Ah!-falsa alarma, hoy nadie va a detenerme-, cierto, son las ocho. Pues sí me da un minuto, le traigo las bolsas.
- Está bien.

Voy a la cocina y meto a prisa todos los restos de la fiesta de ayer en una bolsa. Salvo jeringuillas, hay de todo.

- Tome, disculpe la tardanza. Es usted muy amable.
- Nada, no se preocupe-y alcanza la bolsa curioseando dentro. ¿Qué mierda cree encontrar ahí?, pienso.
- Vaya, veo que tuvo ayer fiestecita...
- Bueno, vinieron unos amigos, tomamos algo, lo típico- qué coño hago explicándole a este señor mi vida.
- Y tanto que tomaron, hay aquí latas y latas de cerveza, restos de colillas, papel de liar, y ¿qué es esto?-pregunta sacando de la bolsa una revista porno-, hum, también les dio por la lectura anoche, ¿eh?
- Verá, creo, que todo eso no le incumbe. Ya le he dicho que me reuní con unos amigos en casa, y punto. Lo que haga o deje de hacer es asunto mío, ¿entendido?
- No, cuando soy yo el que recoge la basura, amigo.
Y me mira con ojos de depravado sexual.
- Pues si quiere llévela a analizar a su garita, pero a mí déjeme en paz. Yo ya le he dado la basura, así que adiós.
- No tan aprisa-me contesta, y planta su manaza en la puerta, impidiéndome que pueda cerrarla.
- Voy a cerrar la puerta, y me voy a ir a escribir y a escuchar música. Si no aparta su mano, no tendré más remedio que romperle todas sus falanges de un portazo- le digo violento, instándole a que se vaya.
- Y yo, si usted hace eso, no tendré más remedio que decirle a su novia, que ayer estuvo de orgía con unas prostitutas en su casa.
- ¡Pero qué cojones me está contando, eso es mentira!
- Bueno, soy el portero, y controlo quien entra y quien sale de casa, la idea no suena tan descabellada. Su novia, estoy seguro, no desconfiaría de mi palabra. Y por lo que sé, no pasan ustedes por un buen momento. Así que amigo, puedo joderle la vida...
- ¡Está usted loco!
- Simplemente tengo que enseñarle a su chica esta bolsa de basura con colillas, restos de droga, latas de cerveza, condones, y...
- ¡Cómo qué condones, ahí no hay ni un solo condón!
- Bueno, todavía no, pero el vecino de abajo, ayer se subió una puta a casa, y me consta, que en su basura hay un par de ellos usados. Un cambiazo rápido, y es usted mío...
- Si hace eso le juro que le mato. Mi novia me deja, pero yo a usted le corto el pescuezo.
- Ya, ya, ya-contesta riendo-, lo mismo que le dijo al vecino de abajo. Ya.
- ¿Pero qué demonios quiere de mí, qué coño le he hecho yo a este edificio?- digo casi suplicando.
- Bueno, todo este malentendido podría arreglarse si a partir de ahora, usted, cuando hiciera una fiestecita de esas, nos invitase al vecino de abajo y a mí.
- ¡Qué, ni de coña pienso invitarles a mi casa, gentuza, panda de enfermos, eso ni lo sueñen!
- Bueno, pues entonces no tendré más remedio que hablar con su novia...

...........

Ahora, cada vez que hago una fiesta, vienen dos señores de cuarenta años a beberse mi whisky. Mi novia jamás me habría creído. Era mi palabra contra la del portero, y eso, es como los goles en campo contrario. Tiene valor doble.

¡Jim ayúdame!




Fotografía sacada de www.mudska.com

Abril




¿Quién, coño, me ha robado el mes de abril?

miércoles, 8 de abril de 2009

Cometas


Tengo una colega que dice que cuando uno o una conoce a una persona una noche, y le fascina, debe contemplarla como se vislumbra un cometa, es decir, con ojos momentáneos, sabedor, de que el instante, aunque mágico, no deja de ser puntual, efímero.
Debes saber, me dice siempre cuando estamos borrachos, que esa persona está cruzando tu vida, y ha llegado a ti a través del cielo, por suerte o por destino, para hacer que esa noche sea más especial, más bonita, pero también que al día siguiente se marchará. Y tiene que ser así, los cometas son fugaces.
Duran solo una noche.
De lo contrario, si lo congelas, si enjaulas ese cometa para hacerlo tuyo y poder verlo todas las noches, se acaba convirtiendo en una estrella, y con el tiempo estalla supernova. Pierde su halo, su magia, su brizna.

A mí me pasó una vez. Conocí a un cometa halley, que me cegó de amor. Ella, se iba al día siguiente a EE.UU., y aquello no podía durar más que una noche. Pasamos la madrugada bebiendo, bailando, hablando, y cuando por fin nos besamos, se desintegró. Se hizo de día, y ella desapareció en la bruma del amanecer. Ni siquiera nos despedimos.
Pasé ese largo verano mirando al cielo por si volvía a verla, pero Charlotte, que así se llamaba, debió perderse en el cosmos. O quedarse a vivir en Yanquilandia.

Quién sabe.



Fotografía sacada de tucan47.astronomia.edu.uy

Breve historia de un sueño


Ellos se conocieron en un sueño. Bueno, más bien se encontraron, porque conocerse, ya se conocían de antes. Los dos habían vivido una vida juntos, en la distancia. Él, como fantasía, y ella como deseo.
Lo que pasa, que siempre uno de los dos se despertaba antes. Así, cuando él estaba a punto de acariciar sus párpados, ella se levantaba-y viceversa-, y el sueño de reencontrarse al fin, se desvanecía por completo.
Pero ocurrió que una noche, ella cerró los ojos y decidió que ya no los abriría hasta que él apareciera. Y él, que ignoraba su plan, se conjuró para dormir el sueño eterno a su lado, y no despertarse nunca jamás. Sin saberlo, ambos habían decidido lo mismo.
Y sucedió, por fin, que se encontraron, los dos dormidos, flotando en el mismo sueño. Ella le abordó entonces, tal y como siempre había deseado, y le dijo que si le hacía un pequeño hueco en su cama, para acurrucarse juntos. Él, que había fantaseado tantísimas veces con este momento, acepto de buen grado, y los dos, ya sí, durmieron por primera vez abrazados.
Después de aquello, pasaron muchas noches, tal vez 500 o 1000, nadie sabe, hasta que un buen día, casi sin querer, ella abrió los ojos, y se encontró con que él la estaba mirando, como se mira a un ángel, o una estrella.

- Buenos días, mi estrella.
- Bue...un momento, que hacemos despiertos, y ¿cómo es que tú no te has ido?
- Te dije, que me quedaría a tu lado, acurrucándote.
- Pero y ¿nuestro maleficio? He abierto los ojos, y no te has esfumado...
- Ya no existe, lo hemos roto.
- ¿Cómo?
- Encontré el hechizo.
- ¿Y cuál era?
- Besarte, como si esto no fuera un sueño.

Y así fue como ambos lograron encontrase, también, en la realidad.




Fin.







Fotografía sacada de www.tallerd3.com

Semen


Justo en el momento de eyacular, se dio cuenta de una cosa: estaba perdidamente enamorado de ella. Aquel no era un orgasmo cualquiera, como los demás que había tenido a lo largo de su vida. No, aquello era un calambrazo en la espina dorsal, un infarto de miocardio, un tren cruzando a toda mecha su estómago, una bandada de mariposas aleteando en su garganta.
Hundió las yemas de sus manos en sus nalgas, y arrastró parte de su piel, de su vida, con él. Alcanzaron el clímax al unísono.
Mientras proyectaba su semen dentro de aquella vagina, comprendió de súbito que ya no habría marcha atrás.



Fotografía sacada de www.lablar.com

martes, 7 de abril de 2009

Yo, crítico

Nuevo rumbo en mi vida. Escribo por amor al arte, pero puedo decir lo que me da la gana. Y eso, no tiene precio.

A quien pueda interesarle:

http://www.paisajeselectricos.com/material/art_peligro-buen-disco.htm

Julián Hernández rapado acojona mazo



Anonadado me hallo.

Qué decir de esta entrevista. Que Coque Malla tiene la misma cara ahora, que en 1992. Que Javier Ojeda (Danza Invisible) se ha refinado con los años-el rostro de cromañón que tiene en el vídeo es digno de estudio-, que Julián Hernández, de Siniestro Total, rapado acojona mazo. Y que David Summers sigue siendo David Summers, un tipo sencillo, de andar por casa.

De toda la conversación, me quedo con la frase de Coque Malla: "Yo firmaría un papel ahora mismo porque tuviera todos los conciertos que voy a hacer hasta que me muera llenos, y no vender ni un disco".

Ya entonces se hacía alusión, aunque de forma velada, a la piratería.

Una idea, que sigue defendiendo el músico madrileño hoy en día: "Si alguien puede acceder a algo gratuito, lo hace y punto. Hay que buscar fórmulas, adaptarse a los nuevos tiempos”.


Grande.

Por cierto, para el que no lo sepa, el señor Malla acaba de publicar un discazo, La hora de los gigantes, que puede escucharse en su web íntegramente: http://www.coquemalla.es/. Es su tercer trabajo en solitario, y, posiblemente, el mejor de su carrera.

Disfrutenlo.