jueves, 19 de marzo de 2009

Yo, ramera

Este poema lo escribí hace años, mientras esperaba a un amigo en el McDonald´s que hace esquina con la calle Gran Vía (Madrid). Allí suelen prostituirse varias mujeres. Entonces, me dio por fijarme en una de ellas. Debería tener 40 y muchos. Era morena y huesuda, con aspecto de yonqui. Durante el largo rato que estuve aguardando a que llegara mi amigo, subió con varios clientes. El resto de prostitutas, la mayoría veinteañeras del este, la miraban con cierta 'envidia'. Ella era mucho más vieja que ellas, y estaba muchísimo más demacrada. Y no obstante, se los llevaba a todos de calle.

No estoy ni a favor ni en contra de la prostitución. Estoy a favor de la libertad individual. Pienso que quien quiera vender libremente su cuerpo, ha de poder hacerlo. No hablo de mafias ni trata de personas, éso, obviamente, está fuera de toda regulación. Hablo de quien desea ejercer por voluntad propia. Y la verdad, no entiendo por qué hay tanta polémica al respecto. Por qué se usa tan demagógicamente el término dignidad. Cuando qué es la dignidad, sino conservar tu idiosincrasia, sea cual sea.

Creo que, en el fondo, da miedo asumir ciertas cosas, enfrentarse a la verdad, al trasfondo de todo. Y es que todos somos un atajo de putas. Todos nos vendemos por algo. Comercializamos con nuestra integridad a diario, aunque no queramos admitirlo, aunque busquemos matices.

Pero no hay diferencia que valga entre ellas, las putas y el resto, nosotros. Si acaso, que ellas ejercen a cara descubierta, y nosotros pixelamos nuestros quehaceres. Nuestra rutina.

Nos dejamos joder a cambio de un sueldo, irrisorio en muchos de los casos. Un prostíbulo, sinceramente, no difiere mucho de una oficina, ni un proxeneta de un jefe.
Las ett son la mayor red (legal) de prostitución que existe.

Las putas, opino, deberían gobernar el país, pues son las únicas que tienen las agallas de llamar a las cosas por su nombre.

El poema:

Hoy te he visto
acodada en una esquina,
con tu mini
y tus tacones,
radiante y bella.

Negociabas
un completo
con uno
de tus clientes,
la policía
rondaba
a calle montera
pero tú has subido
y has bajado
en apenas
minutos.

No están hechas
las princesas
para los eyaculadores
precoces.

Hoy te he visto
también,
peleando con chulos y
proxenetas
revindicando con uñas
y dientes
ese trozo de nómina
que te pertenece.

Si no existiera
el matrimonio
otro gallo cantaría,
quizás
estarías en el paro,
quizás no,
putas hacen falta
pues la soledad
lleva liguero
y corpiño,
y la hipocresía
se sirve los domingos
en plato hondo de cocido.

Hoy te visto con su marido,
con mi jefe, con su cuñado,
con el vecino...

...Más bella que ninguna,
más señora que cualquiera,
y me he sentido más unido
a ti que a cualquier otra persona
pues yo también soy puta
y además de las baratas,
yo me vendo a la nostalgia
por un puñado de versos
que me folla y encima
me deja a medias.

2 comentarios:

Toño dijo...

tod@s somos un atajo de put@s y algun@s hasta ponen la cama...

bego dijo...

que bonito poema,nene!