sábado, 28 de marzo de 2009

Por causas familiares


- Ya ni vienes por casa. No se te ve el pelo, parece que no tuvieras padre.
- Llevo años viviendo sin padre, y no me ha ido tan mal.
- Cómo puedes decir eso.
- Porque es la verdad. Tú nunca has ejercido de padre, jamás me has preguntado qué tal estaba o porque lloraba. Nunca te has sentado conmigo a escucharme, a hablar. Sólo me regañabas por las notas, por llegar tarde, por estar borracho; nunca escuché de ti una palabra de apoyo, de ánimo.
- ...
- Tu falta de cariño la tapabas con dinero, como otros ocultan sus cadáveres con cal, creyendo, así, que el muerto no aflorará nunca. Pero sí que aflora, vaya que si aflora, al final todo sale a la superficie, todo queda en evidencia. Los años sacan a relucir muchas verdades.
- ...
- Nunca me ha faltado de nada mientras vivía con vosotros: comida, ropa, cama. Pero éso no te convierte en padre, lo siento mucho. Éso se llama manutención, que es algo bien distinto. Cualquier persona, de hecho, puede mantener a otra. Sólo hace falta una nómina. Y un supermercado cerca. Sin embargo, un niño, además de comer sólido, también necesita alimentarse a diario de caricias, abrazos, besos. Y tú jamás me has mantenido así.
- ...
- Al principio todo eso rollo me importaba, me hacía daño. Ahora ya no, que quieres que te diga, he aprendido a vivir con ello, me he acostumbrado, como otros se acostumbran a dormir con un extraño al lado.
- ...
- Simplemente, intento sacar de todo esto el lado positivo. Y es que si algún día tengo hijos, no cometeré el mismo error; me equivocaré en otras cosas, seguramente, pero no dejaré que a mi hijo le falte un plato de cariño en la mesa todos los días.
No quiero que te tomes lo que te digo como un reproche, no te estoy atacando. Te acepto, y te respeto. Cada cual es como es, y tú eres un magnífico trabajador, pero un pésimo padre. Es así. A estas alturas, yo ya no espero nada de ti, no quiero que cambies y que seas ahora el padre ejemplar que no fuiste. Eso resultaría patético, además de cínico. Si quieres lavar tu conciencia, hazlo, pero no a costa de ensuciar la mía. No a costa de intentar hacerme sentir culpable de tus errores. No me cargues ese muerto, papá, porque no me pertenece. Yo no cometí ese crimen.
- ...
- Por eso creo que este ataque de paternalitis que te ha dado, está fuera de lugar. Llega con muchos años de retraso. La confianza hay que ganársela día a día.
- ...
- Hay veces que es mejor dejar las cosas como están, y no hacer preguntas. Prefiero saberte en la distancia, como hasta ahora, y verte como mi padre, que no sentirte cerca y contemplarte como a un extraño.
- ...
- Estoy bien, no te preocupes. Te quiero, ciao.
- Yo también te quiero, hijo.

2 comentarios:

eme dijo...

Buen giro. Ahora es el padre el regañado y no el hijo. Lástima que no podamos mandarles al rincón de pensar... quizá de esa manera se solucionaría muchas cosas antes de que fuera tarde.

Toño dijo...

Donde vas tunante...
Eres un Gambitero...
Que no pasa por casa...
xD