lunes, 30 de marzo de 2009

La vecina del cuarto


En el piso donde vivía antes, había una señora, la vecina del cuarto, que todos los lunes, nevara o hiciese sol, salía al rellano a las siete en punto de la mañana y gritaba: "¡Hijos de puta, os voy a matar a todos, vecinos de mierda!".
Después, su hijo, muy diligente, se disculpaba: "Perdonar a mi madre, está loca".

Los demás días, la vecina en cuestión, no daba señales de vida. Sus impulsos homicidas iban de lunes a lunes, el resto de la semana, nos perdonaba la vida.

Ahora, ya no vivo allí, me mudé. Y aquí los lunes son más tibios. Hay un bebé que llora y un perro que ladra. No es lo mismo. No tiene la misma emoción.



Cómo echo de menos a la vecina del cuarto.


Fotografía sacada de vueltaabruselas.blogspot.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La mía se llama "Petra", y aunque más tranquila, esconde su mala leche bajo el "hola, guapa, hola guapa", y es que no hay nada peor que los lobos vestidos de oveja, en este caso, con peinado de sargenta y un racismo exhacerbado hacia lo latinoamericano. ¿Podríamos ser más incompatibles?

Rodrigo Casteleiro dijo...

Lo peor es que todos estamos hechos de la misma pasta. Aunque luego sepamos diferentes.


A mi se me ocurre, que por ejemplo, podrían hacer un Gran Hermano de vecinas y vecinos desequilibrados. Meterlos a todos en una casa, y hala, que aprendan, por narices, a convivir. ¿O tal vez se acabarían matando?