martes, 10 de marzo de 2009

Igualdad de condiciones

No todas las crisis son económicas:

Me pesa el corazón
de arrastrar tanto
insomnio,
de bombear a mano
sin sístole
ni sangre
sonrisas que
cuelgan de espejos
y escaparates.

Me quema el alma
de prender
tantísimas dudas
que arden por dentro
como cabezas de cerilla,
fulminadas y efímeras
sin margen para
poder sujetarlas,
sin tiempo para saber
si la mecha
que ahora incendia
nuestra despedida
hubiera dado luz también
a nuestra esperanza.

Se me atraganta
el diccionario
y la gramática,
ya no entiendo
la lengua
en la que escribo
ni el dialecto
en que te amo.
No encuentro palabras
que quieran pagar
el alquiler
de este cuartucho
de silencio
y flores secas
que es mi boca
y malvivir
entre mis ganas.

Ya no me queda
crédito ni renta
para seguir estirando
mi anoréxica
nómina de besos
y de caricias.
Ya no me llega el amor
a fin mes,
ya no sé
ni cómo pagar
todas las facturas
de sueños y de promesas
que se me apilan
en el inventario
de tus ojos.

No quiero que nuestros
recuerdos duerman
debajo de un puente
a la intemperie
del olvido,
no quiero que malgastes
tu vida llena
con otra de cuarto
menguante,
no quiero que arranques
pétalos a la memoria
y que estos sean de plástico,
no quiero ni la parte
por el todo
ni el dar sin exigir
nada a cambio.

Sólo quiero dormir
y que al despertarme
el tiempo haya
puesto de su parte,
que cese este sol
navajero que
me amenaza a punta
de resaca
cada madrugada
que te pienso,
este granizo de incertidumbre
que golpea mis sienes,
esta nieve de verano
que congela mi ventana.

Sólo quiero poder mirar
al horizonte
y no sentirme tan míope.
Que acabe este mal sueño
y que Cupido
asuma responsabilidades.

Sólo quiero que esto
deje de ser injusto
para ambos,
que la vida nos
devuelva las tardes
y las noches que
se nos quedaron pendientes
para poder al menos
seguir estando
en igualdad de condiciones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Precioso Rodrigus....