viernes, 30 de enero de 2009

Ángeles laicos


Cuando era pequeño tenía dos abuelos, uno era el padre de mi padre y me falaba en galego, y el otro el novio de mi abuela, que no padrastro de mi madre.
El primero se crió en un pueblecito de la Coruña, y el segundo en Cuba.
Uno luchó en el bando nacional durante la Guerra Civil, y el otro trabajó en La Habana en lo que pudo y como pudo, hasta que vino a España con una mano delante y otra detrás. Siempre me pareció un héroe. El segundo, no el primero.

Mi abuelo, el de Coruña, se llama como yo, bueno, él se llama Rodrigo, y yo Rodriguiño; siempre fue así, nunca pude quitarme el diminutivo que lastraba mi nombre, ni lo conseguí entonces de pequeño, ni lo he logrado ahora de 'mayor'.
Tampoco quiero, la verdad. Me gusta pensar que semánticamente sigo siendo aquel chiquillo despistado, al que su abuelo, nada más verle aparecer por la puerta, le preguntaba la lección: "¿Cuánto es la raíz cuadrada de...?, ¿Cuál es la capital de...? ¿Y la fórmula de...?". Siempre se me dieron mal las matemáticas, la geografía y la química. Esto lo supe más tarde, aunque entonces ya apuntaba maneras.

Mi abuelo me decía entonces que de pequeño a los niños como yo "que no se sabían la lección" les ponían en una esquina con los brazos en cruz, con una pila de libros en cada mano y dos orejas de burro (con doble r, de las que suenan) en la cabeza. Éso ya lo sabía yo, le replicaba sabelotodo, lo he visto en los cómics de Zipi y Zape. Y mi abuelo, herido en su orgullo, me volvía a preguntar cualquier otra cosa, para dejar mi ignorancia, nuevamente, en evidencia. Para que el bloque de fuerzas volviera a estar en su sitio correcto: Yo Rodrigo, y tu Rodriguiño.
Odiaba esa lucha dialéctica. Sus exámenes orales. Era verano, por dios, a mí lo que más me apetecía era irme a jugar al fútbol, ir a la playa con mis primos, comer helados, y ver la tele. Nada más que eso.

Mi otro abuelo, el importado, el que era novio de mi abuela, se llamaba Roberto y solía sentarme en su regazo, para equiparar alturas. Aún hoy recuerdo el tacto de sus rodillas, firmes y blandas. Es curioso cómo nos acordamos del tacto de muchas cosas, sin necesidad de volver a tocarlas. Unas rodillas, una mano, una botón...

Un día le pregunté a Roberto si él también era mi abuelo. ¿Tú qué eres mío?, le dije. Y él me contestó: "Yo soy de ti lo que tú quieras que sea, un amigo, tu compinche...". Yo quiero que seas mi abuelo, zanjé. Y en ese mismo instante firmamos un pacto genealógico, sin necesidad de acudir al registro ni hacernos pruebas sanguíneas que certificaran nuestro parentesco. Nada de eso. Sólo un apretón de manos, y un abrazo.

Me pasé dos largos años con él -de los ocho a los diez- ya como nieto, escuchando sus historias, contándole mis 'cosas', hasta que sin más un día le ingresaron. Yo me hacía el tonto, pero sabía muy bien lo que pasaba: mi abuelo estaba enfermo, y era una de esas enfermedades que no se curan. Se me iba.
Se me fue.

Ahora es mi ángel de la guarda. Hasta los más ateos creemos en los ángeles, sólo que son laicos y vienen de Cuba.

A Roberto siempre le quise más que a Rodrigo. Cómo no. Él no me sometía a un tercer grado cada vez que me veía, ni buscaba humillarme con preguntas temáticas. Además, al de Galicia le veía a lo sumo, cinco o diez veces año. A Roberto, todos los días.
Por eso, digámoslo así, mi abuelo el de Coruña, era el de repuesto, y él, mi abuelo titular.



Hoy me he enterado de que mi abuelo de repuesto está ingresado de gravedad. Y yo aunque intento hacerme el tonto, no me sale tan bien como antes.

(D.E.P)


Fotografía sacada de davidbarredo.com

San Quentin



Los que aplauden enfervorecidos son presos de la cárcel de San Quentin, en California(EE.UU). El hombre del traje negro y camisa que aparece cantando es Johnny Cash, el mejor músico de country de la historia. Los que vigilan de cerca la acción, guardias armados con rifles y porras.
Es 1969 y Cash canta en la misma boca del infierno. En San Quentin, la cárcel donde años más tarde pasaría sus días, antes de ser trasladado a otro penal, Charles Manson.
Frente a un numeroso grupo de reos, el hombre de negro interpreta precisamente San Quentin, escrita para la ocasión, y a la sazón uno de sus temas más populares y revindicativos.
Cash se siente agusto, cómodo. Es otro preso más, otro paria entre los desheredados. Les canta a ellos, a esa generación de hombres sin futuro, acabada, pero también a si mismo. A ese convicto que lleva dentro.
Johnny Cash se viste con sus pieles, se tatúa sus nombres y la multitud de reos enloquece con cada verso que sale de su boca. No hay trampa ni cartón, es lo que se ve. Un hombre y su voz perpetua, rodeado de sus compañeros de celda.
Tal es la simbiosis que llega un punto en que se masca la tensión; hay un riesgo creciente de que los reos, jaleados por la música de Cash, inicien un motín imparable. El propio músico de Arkansas reconocería más tarde que en aquel momento podría haberse apoderado de la prisión él mismo, y haber liberado a los presos.
Sin embargo, no hizo falta derribar los muros del penal para que todos ellos recobrasen su identidad, su orgullo. Tan sólo mirarles y escupir lo siguiente:

“San Quentin, odio cada uno de tus rincones
San Quentin, ¿te crees que haces algún bien?
¿Piensas que seré diferente cuando salga?
Tus muros de piedra han helado más mi sangre.
San Quentin, que te pudras y ardas en el infierno.
Que tus muros se derriben y yo viva para contarlo.
Que el mundo olvide que exististe,
Y que todo el mundo sienta que no hiciste el bien
San Quentin, odio cada uno de tus rincones”.

Y todo ello bajo la atenta mirada de los guardias. Con dos cojones.
Sinceramente me parece mucho más transgresor esto que llevar a una stripper a la cárcel para que enseñe las tetas a los presos.




Algunos datos de este post han sido extraidos de http://arconderecuerdos.blogspot.com

lunes, 26 de enero de 2009

Guiso de arroz con pollo


Mi abuela no cree ni una sola palabra de lo que dicen los políticos. Todo es pura demagogia, afirma. Un ejemplo: Siempre que el partido de turno dice que durante su mandato se han incrementado las pensiones en un X%, ella mira su bolso y se ríe: "Mi pensión sigue igual, una mijita". A ella nadie le sube nada, salvo las facturas.
Ahora tampoco cree ni una palabra de lo que dicen los bancos. Ellos no son hermanitas de la caridad, no están aquí para distribuir la riqueza, sino para aglutinarla.
En el fondo nunca se ha fiado de ellos.

Mi abuela no es de derechas ni de izquierdas. Pertenece a esa generación de personas que tuvo que lidiar con lo peor de ambas ideologías. Ha vivivo el castrismo y el franquismo. Por eso sabe que a todos, con independencia del color que muestren, una vez en el poder se les va la cabeza, si no se les ha ido antes ya. De Obama piensa que tiene buenas ideas, grandes propósitos, que es un buen tipo, pero que no le van a dejar hacer las cosas. En EE.UU hay muchos intereses creados.

Todos los días, mi abuela lee la prensa y ve los informativos, y despotrica sobre Zapatero, Rajoy, y todo el elenco de políticos que componen el circo del parlamento español.
Yo le digo que es una anarquista, como Bakunin o Proudhon. Una libertaria.
Precisamente, esa es la palabra que más le gusta de todo el diccionario: Libertad.
La mía es vida. Cuestión de gustos.
Tal vez sea porque yo nací libre, y ella no.

Siempre que puedo voy a verla a casa. Suelo ir unas dos o tres veces a la semana, a comer o a cenar. Casi siempre me olvido de avisarla, pero ella siempre hace comida de más. Con cuatro cosas, improvisa una cena de gala. Y durante toda ella, hablamos de la vida y de la libertad. De lo humano y lo mundano. Y comentamos las noticias.
El otro día, mientras cenábamos un guiso de arroz con pollo, vimos en TVE, el programa de 'Tengo una pregunta para usted', en el que Zapatero comparecía por segunda vez.
De todas las intervenciones, la que más me gustó fue la de Rafael Lafuente. Este traductor granadino de 29 años le preguntó al presidente si no era hipócrita que el Gobierno hablase de la paz y, después, España vendiera armas de guerra a países como Colombia o Israel. "¿Tiene usted una idea de cuántos civiles palestinos habrán matado nuestras armas?", le inquirió.
A mí abuela le gustó más la contra pregunta de María José García, de 35 años y en paro: "Yo no tengo una pregunta para usted, pero sí espero que usted tenga una respuesta para mí".

"A ciertas edades, la esperanza (en los políticos) todavía se mantiene".

Ya digo, una anarquista. Aunque bastante bien informada.



Viñeta de Forges.

lunes, 19 de enero de 2009

Historias de la (puta) crisis


1

Uno de los agentes miró al joven condescendientemente, y con un deje paternal le instó a marcharse.

- Pero coño no has visto lo que ha hecho, ¡es un vándalo!- le reprochó el otro policía que le acompañaba. ¡Qué van a decir ahora los del banco!
- Deberías leer más a Bertolt Brecht, amigo.

Sobre la fachada del Caja Madrid podía leerse la siguiente frase, todavía húmeda:

"Atracar un banco es tan delito como fundarlo".


Foto sacada de canarias.indymedia.org

martes, 6 de enero de 2009

Magianicidio


Última hora:

El ejército israelí ha asesinado en Gaza a los tres Reyes Magos de Oriente. Según las primeras informaciones, Sus Majestades habrían muerto al ser confundidos con tres dirigentes de Hamás.
Tropas hebreas, afirman testigos presenciales, irrumpieron en la casa de los Reyes Magos pasadas las 10 de la mañana de hoy, donde descansaban tras una dura jornada laboral. Ahí se les detuvo y esposó.
Al parecer, y siempre según la versión de los presentes, Melchor, Gaspar y Baltasar, intentaron sin éxito identificarse como "los magos de Oriente", enseñando sus carnés de identidad. Pero los soldados israelíes no atendieron a razones, aseguran. "Les agarraron de las capas y los arrastraron por el suelo, al grito de sucios terroristas", afirma uno de los vecinos de los Magos.
Posteriormente, los Reyes fueron llevados a una zona del interior de Gaza, situada a unos 12 kilómetros de su casa. Allí, y sobre el capó de un coche destartalado, fueron, presuntamente, ametrallados por el ejército hebreo.
Tras conocer la noticia, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, ha lamentado los hechos, aunque reconoce que los ataques y detenciones "no cesarán, en ningún caso".


Dibujo sacado de taringa.net

sábado, 3 de enero de 2009

"Pazlestina"



¿Cuántas voces más hacen falta para frenar la masacre de inocentes palestinos a manos del ejército israelí?

2008 + 1



2009 razones para quedarme contigo...


Viñeta sacada de 7magico.blogspot.com