miércoles, 1 de octubre de 2008

Eutanasia


Una vez me escribiste en un post it: "No hay post it suficientes para decirte cuánto te quiero".
Hay coincidencias que matan. Resulta que estoy de mudanza (me independizo, pacíficamente) y ando colocando mis bártulos en cajas de cartón. Me llevo libros imprescindibles, discos que no podría dejar de escuchar y algo de ropa, aunque sea partidario del nudismo. También este portátil que tantos buenos ratos me ha dado y un par de cosas más. Lo justo y necesario. Mi intención es, o era, empezar de cero, las nostalgias las dejo apolilladas en el armario. O eso creía yo, ingenuo.
Hoy estaba haciendo inventario, decía, cuando he abierto un pequeño baúl que guardo debajo de la cama como un tesoro escondido en el fondo del mar. Lo sé, hay cosas que es mejor dejar como están, pero también "la mejor forma de evitar la tentación, es caer en ella".
Por culpa de Óscar Wilde, he encontrado tu post it. Al fondo de todo, a la derecha, como los baños. Y he leído tu frase. Ya no estamos juntos, así que supongo que ahora sobran post it para decirnos lo mucho que nos queremos. O no. Hay amores asesinos y otros que te dejan moribundo, pero con aliento. Una putada, sinceramente. Para estar así, prefiero que me desconecten de la máquina. Una eutanasia emocional, no más recuerdos tuyos ni punzadas en el corazón. Esto no es vida, joder.
Si me lees, remátame. Bésame y acaba conmigo de una vez. Por favor.


Fotografía Guillermo Flórez

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