sábado, 27 de septiembre de 2008

Estrellas de rock


Antes de que llegara Serrat, Ismael Serrano o Silvio Rodríguez a mis oídos, yo era un chico despistado que soñaba con ser estrella de rock. Incluso llegué a formar un proyecto de grupo, desastroso por cierto.
Nos juntábamos dos en casa de un amigo, y hacíamos versiones de Reincidentes, Mago de Oz, Sabina, Porretas, Boikot...una menestra vaya. Él más rodado, le sacaba acordes a una guitarra eléctrica sin amplificador que guardábamos como un tesoro, otro traducía de oído las canciones que escuchábamos, las adaptaba a su piano casiotone (el de toda la vida) y con voz de Alejandro Sanz, las tarareaba con más o menos suerte. Y yo, según el caso, cogía dos bolígrafos bic-a falta de baquetas- y aporreaba la pobre mesa de cristal de la madre de mi amigo. O bien, cuando nos daba por hacer temas de elaboración propia, escribía la letra de aquel mega éxito que considerábamos, estábamos haciendo. Éramos un desastre, ya digo, pero había que intentarlo, al menos. Teníamos hasta nombre: Los Primitivos.
Sin embargo, nuestro sueño duró "lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks", esto es, hasta que nos dieron las notas. Aquel invierno me cascaron siete suspensos. Y porque no había recorto y coloreo de preescolar, que si no también. Aprobé gimnasia, salto los torniquetes del metro como nadie. A mis dos compinches, no les fue mejor. 6 y 5, cates.
Nos castigaron a los tres en una celda de aislamiento. Sin poder salir de nuestro cuarto. Cada cual en su casa, sin ver la luz del sol. Para mi madre, ellos dos eran la peor de las influencias. Para las suyas, lo era yo.
No obstante, aquello no impidió que siguiéramos manteniendo el contacto. Dos de nosotros íbamos al mismo colegio. Así que, todos los recreos estirábamos aquél sueño, como un chicle pegado a la suela de un zapato: "¿Por qué no alquilamos un local para ensayar? Tío, no tenemos ni puta idea de tocar. Da igual, Los Ramones tampoco sabían y mírales". La campana anunciando el final de los veinticinco minutos reglamentarios de ocio, nos devolvía a la cruda realidad. La de las clases soporíferas de matemáticas. Siete años después de aquello, no sé para qué carajo me han valido las derivadas e integrales.
Pese a todo, el proyecto de formar un grupo, decía, seguía ahí. Era nuestra válvula de escape, nuestra metadona. Las tías que nos gustaban no nos hacían caso o se iban con otros, y las dos incautas que nos seguían el rollo, eran más feas que un demonio. Es así, con 17 años, no te fijas en el intelecto.
El tiempo pasó, con sus respectivas evaluaciones, y aquella ilusión inicial se fue diluyendo, lenta pero inexorablemente, hasta disiparse. Aunque nacieron otras. En los escombros también brotan flores.
Conseguimos aprobar y esos tres parias, delincuentes y/o terroristas que éramos, según profesores y directiva, acabaron el bachillerato. Qué cosas.
Uno optó por hacer un módulo de imagen y sonido. Hoy es técnico de sonido. Y le saca acordes a las guitarras que prueba en los conciertos. Fender, Rickenbacker, etc.
Otro terminó un curso de actor de doblaje. Y es casi licenciado en Comunicación Audiovisual. Es un crack, la verdad. A aquella voz de Alejandro Sanz, le han seguido 300 más que sabe imitar.
Y un servidor, optó por ponerle letra al mundo en que vivimos.
Tal vez no seamos estrellas de rock, pero cuando nos juntamos, brillamos con luz propia.

3 comentarios:

Proyecto de Escritora dijo...

Creo que todos en algún momento hemos pensado formar un grupo o conociamos a alguien que lo quería formar. Forma parte de la adolescencia, supongo. Pero mira, aquello, que aparentemente no llegó a nada, os hizo encontrar vuestro camino y os hizo soñar para ser mas felices en esos años.
Yo, en vez de cantante, quería ser escritora, pero es lo mismo. Esos sueños de adolescente son los que no hay que perder ahora que somos mas o menos adultos.

Me ha gustado mucho esta entrada, es nostálgica a la vez que esperanzadora.

Un saludo!

Pintxo dijo...

Yo soy ese actor de doblaje y casi licenciado en Comunicación Audiovisual. Tú sí que eres un crack. ¡¡300 voces!! ¿¡¡qué dices!!? ¡Ojalá!

Muchas gracias por este ensayo. Sinceramente, me has emocionado. ¿Cuándo nos juntamos para ensayar?

¡Un abrazo!

Toño dijo...

Pues quien iba a decir que hemos dado otro pasito para serlo, futuro bajista y letrista del grupo :)