viernes, 26 de septiembre de 2008

Confesiones del hombre de hojalata


Camino, tropiezo, me caigo. Me levanto. Sigo caminando, paso a paso, baldosa a baldosa, día tras día. No distingo el final, pero sé que estoy más cerca. Eso me consuela, alivia mis ampollas.
He perdido a Dorothy, al espantapájaros y al león. No sé dónde están. Quizás hayan llegado ya a Ciudad Esmeralda. Puede, incluso, que hayan agotado mi deseo. O no. Quizás aún esté a tiempo. Quiero un corazón que no esté usado. Un corazón nuevo, hecho a mi medida. Para mí. Sólo para mí. Un corazón que lata tan fuerte que sea imposible pararlo.
Camino, tropiezo, me caigo. Me levanto. Sigo caminando.

Foto sacada de bigchus.com

1 comentario:

Proyecto de Escritora dijo...

La vida es un tropezar, caer y levantarse. A veces nos levantamos solos y otras hay quien nos tiende la mano (pero no siempre es para ayudarnos).
Me ha gustado tu adaptación sobre el cuento.

Un saludo!!