lunes, 22 de septiembre de 2008

Canciones



Foto de Kamakura. Oldies Cafe Jukebox.

- A Ese la perdí porque no quise esperar (la). Soy de la escuela de Calamaro: "Vivir así no es vivir, esperando y esperando, porque vivir es jugar y yo quiero seguir jugando". No obstante, me precipité. Pequé de ansioso. Soy un maldito leo, lo quiero todo para ya. Y casi nunca las cosas suceden cuando uno quiere, más bien al contrario. Digamos que éramos las personas adecuadas, en el momento equivocado. Pero ya digo, me pudieron las prisas. No sé qué fue de Ese. Estudia medicina. Tal vez me haga un trasplante de corazón algún día o me acabe recetando pastillas para no soñar, qué se yo. Nunca la besé, no me atreví o no surgió o..No, definitivamente no me atreví. Paradójicamente, aún me escuecen sus labios y me veo reflejado en su Iris:



- Eme era justamente mi prototipo de chica. Idealista y soñadora. Le gustaba la lluvia y odiaba los paraguas. Coincidíamos en casi todo. Y en ese "casi" estaba nuestro margen de maniobra. Teníamos un 80% de gustos en común y un 20% que nos diferenciaba; la dosis justa. Así además de compartir cosas, podíamos descubrirnos escritores, músicos, pelis, sitios...y hacernos a la sazón, un plato combinado. Era la equidad. El término medio de Aristóteles. Pero soy un tipo de extremos, maldita sea mi suerte. Con el tiempo dejé de quererla. Aún hoy sigo preguntándome qué pasó. Supongo que las cosas cambian, evolucionan y no siempre para mejor. De ella sé algo más que de Ese. Tuvimos unos meses en los que nos mandábamos mails para saber qué tal estaba el otro. Hasta que se rompió la cadena y le perdí la pista. A veces la echo de menos, sobre todo cuando camino solo por la Gran Vía y hay luna llena:



- I griega fue algo así como un experimento. Un "y por qué no". De ella me fascinó su risa, aparte del resto. I griega siempre estaba alegre. Y eso, en una persona como yo con tendencia a la melancolía y la tristeza, se agradece más si cabe. O eso me parecía. Porque uno es como es, y como reza el proverbio: "Es más facil alterar una montaña de sitio, que cambiarle a uno el carácter". Al final siempre prevalece la esencia de cada cual. Y la mía, es necesitar saberme libre para seguir escogiendo cada día cómo deseo vivir esa libertad que me toca. Al poco de estar con I griega, me vi enclaustrado en una pareja tipo. Aquello me vino grande, y se lo dije: "Para que voy a engañarte, busco un complemento a mi vida. No una pareja como tal. Eso es falta de sentimiento. No, simplemente otra opción a tener en cuenta, lo que yo sienta no tiene nada que ver". Durante toda la conversación ninguno se apeó del carro. "¿Entonces tu idea de pareja es estar juntos pero sin estar? Lo que yo quiero es compartir parte de mi vida con alguien, no toda. Poder contar con esa persona, no depender de ella y vernos cuando a los dos nos apetezca, no por norma ni obligación". Eso es algo muy frío, zanjó. Apenas duramos dos semanas. Después de eso tuvimos algún escarceo suelto. Pero poco más. De I griega sé algo más que de Eme y Ese. La última vez que hablamos por teléfono fue en agosto. Ella simplemente es Bellísima:




- A fue la última en llegar. Me encandiló su cuerpo minúsculo y ese halo triste que enjuagaba su paso. Aún hoy me pregunto cómo es posible que quepa tanta pena en metro cincuenta y algo de estatura y cuarenta y pico kilos de peso. Nos conocimos sobre la barra de un bar, hablando de los Cure y Baudelaire. Esa noche nos acabamos despidiendo a la una del mediodía. Así estuvimos cerca de dos meses, quedando por nuestra cuenta, compartiendo inquietudes, letras de canciones, sueños y más tarde, sudores y besos. Ella sobrellevaba mi forma de ser con absoluta paciencia. No me exigía que nos viéramos a diario, respetaba mi espacio, mi autonomía. Hasta me entendía. Nos queríamos a nuestra manera, aunque fuese desprendida. Sin embargo, tanta independencia terminó por separarnos. Al final nunca coincidíamos. A mi me apetecía estar solo cuando a ella le apetecía estar juntos y viceversa. Nos acabamos distanciando irremediablemente. Hace no mucho nos vimos de pasada y tuvimos una última y reveladora conversación: "Puede que llegue un día en que decida mandar todo mi sistema de valores al carajo y formar contigo un estado libre asociado. Eso no va a suceder jamás, tú no quieres comprometerte con nadie". Hoy me he enterado de que está con otro. Y a mí sólo me apetece beber hasta perder el control:



1 comentario:

Anónimo dijo...

"Ese" sigue leyéndote y sabiendo de tu vida por las pistas que vas dejando. Sigue abriendo el ADN todas las mañanas por si escribes. Sigue esperando pero sin dejar de jugar y una promesa revolotea de vez en cuando en su habitación y la llena de ilusión, como aquél huerto.