viernes, 29 de agosto de 2008

Registro de la propiedad emocional


- Hola, buenos días, verá venía a registrar mi corazón.
- ¿Cómo su corazón?
- Sí, mi corazón, quiero registrarlo a mi nombre.
- Pero, debe tratarse de una broma. Esto es el Registro de la Propiedad Intelectual. Aquí se registran obras, no órganos.
- Bueno, mi corazón es la mayor obra que tengo escrita. Tiene tintes melodramáticos, podría adaptarse al teatro, incluso.
- Caballero, me toma el pelo.
- En absoluto. Verá quiero registrar mi corazón porque no quiero que nadie me lo robe. Es mío, y no quiero que nadie me lo quite.
- Comprendo pero verá, le repito que aquí se registran sólo obras tangibles: novelas, poemarios, cuentos etc etc. Su corazón por muy melodramático que sea, es etéreo. No tiene una paginación real que podamos constatar. ¿O es que acaso lo ha traído usted encuadernado?
- Y con el nombre del autor en la portada. Yo mismo.
- ...
- Aquí se lo entrego.
- "Mi Corazón". Vaya, ingenioso título.
- El único que podía tener.
- Algunas páginas están hechas trizas.
- Sí, es que en un par de ocasiones me lo rompieron, y pude pegar algunos trozos con celo pero otros, desgraciadamente, no. Espero que eso no sea inconveniente. Por lo demás está más o menos intacto.
- Bueno, creo que podremos registrarlo.
- Me haría usted un gran favor.




Foto sacada de http://www.librodearena.com/

1 comentario:

Proyecto de Escritora dijo...

Muy chulo el relato.
Curiosamente estuve en el registro de la propiedad intelectual hace tres meses (registrando una novela), pero para mi, cada novela mia lleva una parte de mi vida y claro está, de mi corazón.

Un saludo.