miércoles, 16 de julio de 2008

Versos para una camarera


Hace algunos años solía dejarme caer por un bar cercano a mi casa. Era justo el tipo de antro que me gusta: poca gente, buena música-nada de Bisbal ni derivaciones del tipo-barato, salvo los minis, y con un halo decandente y sórdido, como todo buen bar bohemio que se precie.
No tardé en recomendárselo a un amigo. De hecho, al poco estábamos los dos arreglando el mundo sobre la barra de aquel sitio. Mi amigo se fijó entonces en la camarera. Una chica de unos veintitantos, morena y con pinta de rocker. Yo le avisé de antemano: es imposible ligarse a una camarera. Ninguna persona lo ha hecho y quien lo ha conseguido no lo cuenta porque sabe que nadie le creería. El caso es que él impertérrito me pidió consejo. Escríbele una nota en una servilleta y la enrosas en el tercio de cerveza porque si la dejas en el mini no se va a dar cuenta, además es menos poético, le propuse. Estoy espeso, escribe tú cualquier cosa que para algo eres el juntaletras de los dos. Vi dos sillas tiradas en el suelo. Un grupo de punkis había estado antes montando gresca. No tengo nada en contra de los punkis, me la pela la idiosincrasia de cada cual, me jode que la gente la tome con el mobiliario. Y más contra el mobiliario de los bares que son patrimonio de la humanidad.
No obstante, gracias a los punkis me inspiré. Me senté en la única mesa que aún se mantenía en pie y escribí: "Si quieres te ayudo a colocar las sillas y separamos dos para tomarnos la última". Y tal y como había propuesto, coloqué la nota en la boquilla del tercio, como si fuera un gajo de limón en una botella de coronita. O un cóctel molotov. En realidad, lo era. Qué es el corazón si no una mecha por prender o prendida. La cosa a priori funcionó. Digo a priori porque con las mujeres uno nunca sabe, nos llevan siglos de ventaja. Apenas diez minutos después, ella se acercó a nosotros para recoger la mesa y vio sorprendida la nota. Sonrió. La firmaba el chico alto de camiseta azul. Yo también llevaba una camiseta azul pero mido 1,68 y mi amigo casi dos metros, por lo tanto la cosa estaba clara. Blanco y en botella. Nos miró y con una risilla tímida que echaba por tierra toda esa pose de rocker dura y fría, preguntó: ¿Y esto...? Sonreímos y ella nos correspondió con una invitación para el día siguiente. Hoy no puedo, dijo, pero mañana si venis, me tomo algo con vosotros dónde queráis. A mi amigo el uso del plural, le tocó la fibra. Si al menos se hubiera referido a mí en concreto que soy supuestamente el de la nota...Bueno, las mujeres nunca muestran sus cartas abiertamente, mañana cuando te acerques a la barra me voy al baño o me busco un pasatiempo para dejarte a solas, le contesté para animarle.
Al día siguiente era sábado. Y el bar extrañamente estaba a tope. Una puta mierda. Pero nosotros teníamos preferencia. Un aval. Esa noche había dos camareros, ella y otro chico. Las cinco veces que fuimos a pedir, nos atendió él. El resto de la noche la pasamos jugando al futbolín y a los dardos, haciendo tiempo hasta la hora del cierre. La hora en que mi amigo espoleado por la posibilidad de amanecer por primer vez a su lado, se abriría paso hasta la barra como Moisés ante el mar Rojo y le diría: de ti depende y de mí que entre los dos siga siendo ayer noche hoy por la mañana. Por ejemplo. Pero las cosas rara vez salen como uno planea.
A mitad de la noche ocurrió un hecho curioso. Un tipo robusto, se plantó a nuestro lado con una escoba y comenzó a barrer(nos) casi las zapatillas. Perdonar, se disculpó, es que hoy el bar está lleno y la gente está poniendo todo perdido. Nada, no te preocupes. ¿Qué tal estáis?. Bien, bien. ¿Os gusta la música?. Sí, la verdad que este sitio es cojonudo. Huímos del pachangueo así que aquí estamos en la gloria.
En ese momento sonó message in a bottle, de The Police. Curiosa coincidencia.
Ostias, qué temazo, me encanta. Sí la verdad que es uno de los mejores temas de Police, contestó mi amigo. ¿Te gusta Police?. Soy fan suyo. Joder qué bueno, yo también. Y ambos se pusieron a hablar de Sting y de lo mucho que había perdido la música tras su separación (ahora ya no, gracias a dios).
Y así se nos fue la noche y el tiempo. A las 5 exactamente, la barra quedó libre. Era la oportunidad de mi amigo. Pero entonces el chico de la escoba, que dos horas antes había pasado a llamarse Edgar, pronunció la frase que un servidor ya se imaginaba: "a ver si acaba pronto mi chica en la barra, que a uno le gusta escuchar buena música en un bar pero no trabajar limpiando toda la noche en él". Imaginaros la cara de mi amigo.
Dignamente nos despedimos y nos fuimos. Sin pagar, desde aquí pido disculpas.
Me sentía culpable. Yo era el cerebro de la operación. Y mi amigo ni si quiera había podido ser el brazo ejecutor. Así que ese misma mañana, aún borracho, escribí este poema, para paliar de algún modo la situación.

VERSOS PARA UNA CAMARERA

Perdóname por quererte
en silencio en mitad
del alboroto y nunca
decirte nada
pues siempre me dejo
las agallas en el plato.

Por mear fuera del tiesto
cada vez que voy al baño
y acusar a otros de mis fallos.

Por tantas borracheras
como me fió la cirrosis,
por todas esas veces
que me fui sin pagarte
y pensé en volver
para disculparme.

Por mirarte a escondidas
desde el final de la barra
y soñar contigo despierto
entre yonkis y borrachos,
por imaginarte mía
cada domingo de resaca
y enamorarme como si tal cosa
de tu forma de servir cubatas,
de tu manera de sonreírme
cada vez que te pido un mini
y me cobras una pasta.

Perdóname por todas esas servilletas
que te dejé enroscadas en un botella
pidiéndote que cerrara otro
y te vinieras conmigo a tomarnos la última.

Perdóname por no querer fiarme
de las apariencias
y hacer migas con tu novio
hablando de message in a bottle.

Perdóname por pretender
licenciarme bajo tus faldas
habiendo agotado ya
todas las convocatorias.

Por supuesto, el poema acabó enroscado en una botella...




Lámina de Brent Lynch

1 comentario:

Marta dijo...

Hola videta!
Ya sabes que me gustan todos tus post...pero menos mal que ( por fin)¡compartes uno de tus poemas!

pd: ¿qué tal todo?
pd1: yo bien, aunque algo tristona y eso que ya mismo ¡¡tengo vacacioneeess!!
pd2: petoneeetss:-)