martes, 1 de julio de 2008

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Me gusta esta historia. La forma en que nos hemos encontrado. Sin buscarte. Sin pretenderlo. Tu amiga se paró en mitad de una calle sin nombre porque se le había roto la sandalia. Mi amigo buscaba un cajero que estaba en esa misma acera, justo enfrente de vosotras. Un pie y una tarjeta de crédito bastaron para que las piezas del puzzle encajaran. Para que el mundo, fuese mundo. Y nosotros su eje. Algo tan simple y a la vez tan complejo como eso. Cuántos pies y cuántas tarjetas de crédito pueblan el mundo y qué difícil es que tanto los unos como los otros se pongan de acuerdo para hilvanarse. Para que tengan entre los dos coherencia. Hay dos sandalias por habitante y al menos un cajero cada tres calles. Y sin embargo, hasta ahora, la matemática fallaba. La ciencia era inexacta. Y tú y yo éramos materia ingrávita. Pero hoy, todo tiene sentido.
Me gusta que no seas mayor. Que hayas crecido a la inversa, restando años, en vez de sumarlos. Pero que no te sepas el final de Peter Pan. Para así poder cambiarlo. Que Wendy no crezca, que no traicione el cuento. Que cuando Peter vaya a buscarla, ella deje la luz apagada y eche a volar.
Me gusta que me esperes despierta en la marquesina del autobús hasta que llego de trabajar. Y así tener la certeza de que el peor de los días, puede acabar de la mejor manera. Pues son las personas las que hacen especiales las circunstancias y no al revés. Tener el aval de tus ojos. La seguridad de que esa noche amanecerá.
Me gusta esta casualidad. Que lo nuestro venga de antes. Aunque se esté materializando ahora. O no. Que seamos la proyección de lo que fuimos. La suma de todo. El fin último. Un epílogo.
Me gusta esta frase de Cortázar que apunté hace años: "Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos por encontrarnos". Puede que aquel día, tú también la subrayases a kilómetros de distancia sin saber, como yo, a quién iba dirigida. Y que vocal a vocal haya llegado a nosotros convertida en una calle sin nombre. O en una sandalia o en un cajero. La forma es lo de menos.



Foto sacada de elespejoimposible.files.wordpress.com

1 comentario:

Nyama dijo...

"Me gusta esta historia. La forma en que nos hemos encontrado. Sin buscarte. Sin pretenderlo. Tu amiga se paró en mitad de una calle sin nombre porque se le había roto la sandalia."


¡Qué bien escribes!
:-D
(Y mira que es raro: el 97% de los blogs que hay en internet son una basura si se los juzga literariamente)