jueves, 10 de julio de 2008

Conversaciones con el espejo


-Mírate, echo un guiñapo. Con esas barbas, ya te vale. Aféitate que ya es hora. Y encima de resaca, como no. ¿Es que no te cansas de hacer siempre lo mismo? Mira qué ojeras. Eso, eso, resopla, que no te queda nada. Este dolor de cabeza no se te va a quitar en toda la tarde. Si es que no aprendes. Eres un golfo. A ver si sientas la cabeza y te centras de una vez, que lo necesitas. Y no me digas que tú eres distinto a los demás, que tu eres gato y ellos perro. Eso no me vale. No es excusa. Además, es una soplapollez. Y lo sabes.


- Joder, cállate ya, que me acabo de levantar y no estoy para que me martilleen la cabeza. Es la última vez que voy al baño a mirarme en el espejo.




Foto sacada de decopasion.com

3 comentarios:

Nyama dijo...

:-P

Inmoderadamente moderado dijo...

Traicioneros espejos...

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

A menudo pensamos en otras angustias que no son aquellas que verdaderamente nos atormentan. Nuestra felicidad radica en evadirnos de la verdad que engendramos. Esa es nuestra gran proeza y nuestra gran miseria: escapar de los que somos y nos esclaviza.