viernes, 20 de junio de 2008

Quique


Caminaba por la Gran Vía ajeno al tránsito. Chupa marrón, pantalones de pitillo y botas de hevilla. Menudo y flaco, como toda estrella de rock. Iba desenvolviendo un disco, quizás de algún amigo. Algún peatón fruncía el ceño a su paso, la mayoría seguía a sus quehaceres sin percatarse de su presencia. El tipo de fama que no pesa, que no acorrala, que no mata.
En mis tímpanos, casualidades de la vida, sonaba su último disco. Sonreí. Estas cosas, pasan por algo, pensé. Hacía años que nos debíamos este encuentro. Demasiadas resacas juntos. Yo en carne, él en voz. Demasiados recuerdos fiados. Como kamikazes enamorados en la ciudad del viento.
A todas mis ex les había hablado de él. De sus canciones, de su forma de entender la vida. De esa manera que tiene de convertir la nostalgia en algo tangible a lo que poder besar. A todas les había puesto algún disco suyo en noches de luna llena.
Y ahora lo tenía delante mío, andando lento, acompasado por la Gran Vía, Madrid abajo. No podía dejarlo escapar.
- Quique - dije casi tartamudeando.
- Hey qué tal- contestó girándose.
- Fíjate como son las cosas, he salido de currar. He encendido el mp3 y al doblar la esquina, justo cuando sonaba Hay partida, me he topado contigo.
- Vaya - sonrió.
- Es un pedazo de disco.
- Gracias por saberlo apreciar.
- Gracias a ti por componer Se nos iba la vida.
- Alguna ex por ahí, ¿no?
- Alguna, alguna- concluí con una sonrisa.
Sin darme cuenta había cerrado una etapa de mi vida. Nos despedimos y al llegar a casa pude escuchar por primera vez Salitre o Rompeolas sin hundirme en la arena imaginaria de aquellas playas que se nos quedaron pendientes. Sin que se me fuera la vida en olvidarte. Ya no.


Foto sacada del disco de Quique González "Avería y redención"

2 comentarios:

chica tripolar dijo...

Yo estuve sentada a su lado en el sofá rojo de su camerino, de fondo sonaba Pereza y yo sólo sabía temblar xD Fue mágico.

También yo les he hablado y hablo de Quique a todas las personitas especiales que han pasado por mi vida. Y también a mí me cuesta oír Rompeolas sin que me crezca un grumo raro en el estómago. Creo que tú y yo nos llevaríamos bien :P

a gritos dijo...

Estaba leyendo esta entrada y solo me acordaba de una persona. Rompeolas cuelga de la pared a mi derecha para que no me olvide de ella, y junto a "desde el rompeolas me acuerdo de tí" hay una flecha hasta: "desde zaragoza me acuerdo de tí".

Voy a leer el comentario, y solo podía ser ella.
La chica tripolar...